07 June, 2010

Un beso de madera olor a rosa

"A la música, porque es lo que fui, lo que me permite ser y lo que seguramente seré. En el idioma único de mi pensamiento donde la libertad se escribe en mi tacto. No es sacrificio dedicar mi vida a algo tan espiritual como la música, ni opresión dejar de lado cualquier deseo carnal."
APRE

No hay nada más que sus labios sobre los míos,
entre los jirones de mi anhelo en sus dedos
con las cuerdas de su voz sofocadas en mi pecho
como un beso de madera olor a rosa.

Somos los dos un encuentro por debajo de la piel,
en la armonía que traspasa el adoquín de la carne.
No volveré a soltarte, no mi Violín de viento,
cerraré mis ojos al sueño de amor para auscultar la leyenda eterna de tu diapasón.


Música, bésame y hazme tuya de por vida,
hasta el último arpegio de mi aliento te dedico,
donde sintonizan los sentidos de mi alma sin palabras,
en el sonido del silencio de nuestros labios.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

05 June, 2010

La Tierra de los Muertos

Lejos de este verde que me rodea, de los árboles húmedos que crecen sobre los pantanos de esta fotografía. Más allá de las faldas de las montañas y de los océanos almidonados, se escucha un silencio abstracto que juega con los sentidos que emergen sobre una atmósfera de oro, una que se oculta bajo el rayo del sol.

El calor abraza a la tierra en un aliento sofocante que irradia luz en la nieve de arena que danza con el velo del viento, como un remolino rebelde, fiel caballero de los secretos ocultos del desierto. Ahí, entre el polvo de agua seca caminan los muertos, bailan el compás del misterio de una era antigua que los vivos solo desciframos.


La vida y la muerte conviven en el aroma de la vieja heredad, donde los labios a los mortales saben a interrogante y aquellos caídos bajo el sueño de Osiris, dibujan respuestas sobre las olas de arenisca.

Aun recuerdo el sabor de mi expiración, aunque fuese solo una década que mis pasos se borraron a los ojos de Anubis. Éramos mi padre y yo, quienes agudizábamos los sentidos para percibir la magia de Isis, cobijados a la sombra del magnífico Keops. Donde las lágrimas se evaporan para ser lloradas por las nubes que bañan al Nilo.

Es en la distancia cuando apago el tintineo de mi pupila en el recuerdo, que la vetusta Esfinge germina con su inquietante interrogante, ella no me dejará cruzar el Nilo, no hasta descifrar el acertijo de la vida.
Ella afirma, no importar cuantos libros sean leídos, todos ellos escritos por vivos no responden su pregunta, solo el tiempo, tan sabio como la rotación del planeta sobre su propio eje.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

02 June, 2010

Estoy contigo

"Won't you take me by the hand, take me somewhere new? I don't know who you are, But I... I'm with you"
A. L. (I'm with you)

Cuando el día cierra sus ojos y la noche los abre,
os imagino como una fuga de libélulas
Que rocían las hojas que cubren mi cuerpo
Y clausura el frío de la escarcha de mis suelos.


Dime ¿quién sos en esta flor de noche?
déjame en silencio para auscultar tus pasos
por algún continente solitario en las olas de un mar incauto,
donde tu nombre espira en la acera de un agujero negro.


Es acaso tu voz que se oculta en una taza de té,
o en el vuelo del elevador que trasciende en mi pecho
como un producto de la avellana de mi corazón
esperando por mi, en alguna estación de tren.


Quizá, tú amado desconocido transpires el vapor de mi piel,
cuando los caminos se crucen en algún puente entre océanos
y así, disipar la niebla de los ojos que al mirarse,
reconozcan siempre haber estado junto al otro.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

28 May, 2010

Cursiva La brisa nocturna de un sueño




Qué noche tan silente es esta que llueve sobre mis hombros,
con el cielo enmascarado de brillantina
en un baile nocturno con el viento
que oscurece en vigilia de mis sueños.

¿Cuál instrumento acompañará la tranquilidad
de las libélulas que danzan con el cosmos?

Hay una melodía en la atmósfera; no es de reyes o princesas,
es solo de ilusión con un vuelo de seda
que gira sobre el talón de mis retinas.

No, Tiempo, no enciendas la luz que aún deseo admirar,
aunque sea desde el cristal de la realidad,
la silueta de los espíritus anochecidos que arrullan mi calma
con el instrumento natural, naciente del paladar del universo.

Quizá, algún día las constelaciones me inviten a bailar junto a ellas,
entre la brisa de porcelana que deja la cadencia de sus movimientos.
Sonrío, con la paz bordada en mis labios, algún día -repito-
seré música en el céfiro del infinito.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

25 May, 2010

Incompleta en el despabilo de los versos

“He leído millares de libros, visitado centenares de museos, he aprendido a tocar diferentes instrumentos .... de vagabundeo en vagabundeo a través de los continentes” Adrevon, Jean Pierre (Retorno a la Tierra)

...Y aún no os he encontrado.

Hay días como hoy en que recuerdo lo desconocido
como un verbo sin conjugación en la paráfrasis del viento
donde los segundos descansan y las manecillas se pierden
entre sonrisas colapsadas en el desfile de Louvre.

Soy como la nube que llora sin lágrimas,
inundando mares sin luna que agite sus pasiones,
donde revolotean versos que solo la música entiende
en un piano, que no olvida cuando fue árbol.

Son momentos donde no hay estaciones en mi voz;
con la Primavera fugitiva a mi vista
mientras el Verano azora los rieles de mis venas,
y el Otoño, quien tapa de hojas la alcantarilla de mis ojos
sin permitir fluya, la ventisca Invernal de mi retina.

¿Qué sentimiento es éste, cuando al visitar otras galaxias
le busco entre la gente?

Ausente le pierdo en el planisferio de mi cuerpo,
como un poema escrito y con el tiempo olvidado,
entre calles marchitas en el abono de la historia
con el pensamiento manco de una violinista
que deambula sobre cuentos, todos ellos, incompletos.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

20 May, 2010

El ósculo del fuego
Esta noche mi violín es suyo, esta madrugada la música emerge de él. Para mi hermano Adrián en su aniversario de nacimiento…

“Si tu eres viento, yo soy fuego…”

Esta noche acurruco mis labios en el vapor de una sonrisa
y su imagen se vuelve más vívida en el calor de la chimenea,
quien ilumina el diapasón de mis dedos, con una Sinfónica caricia.

Giran, giran las estrellas en un remolino de versos
en el paso doble de la voz que hace eco en las montañas
alimentando al fuego que respira el mar en la danza de las olas.

Cuántos sentidos cantan en la alborada de mayo
con el violín consumido por el candor del viento
en un ósculo que incendia a la Tierra y baña a los cielos.

Mis huellas se deslizan entre llamaradas que forman nubes
para que a su amanecer recuerde cómo encontrarme
siempre en aquella vereda, oculta a los ojos del hombre.

Esta madrugada es de fuego, y yo, disuelta en la brisa
le canto a su corazón para mecer el brezo,
donde dormita su pupila caminante, sobre la faz de un beso.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

18 May, 2010

El obús de un nombre
Yo solía preguntarme por qué la elección de mi nombre, por mi primero; Alejandra y curiosamente no por el segundo, el cual he olvidado.
Fue hasta un aniversario de nacimiento que recibí de mi abuelo una genuina biografía.

En memoria de Alejandra Fiódorovna Románova


I
Hubo un día perdido entre el asfalto de la noche
donde la mirada cedió al peso del polvo guardado en las ventanas
con las arrugas de una anciana que usa de bastón a la historia
sobre la mano porfiada bajo el yugo de la corona.

II
Cuánto valor es necesario para cantarle a los sordos su origen,
si en la nieve enterró sus ojos para quemarlos con hemofilia
en el abandono de si misma sobre el velero de una guerra,
enamorada del futuro que besó su frente y traicionó a sus labios.

III
Infame amanecer en que la luna abandonó su lecho
y permitió a la lluvia bañarse de sangre colmada de gloría,
seducida por el verso escrito por Rasputin en una fotografía,
que al velarla, se ahogó en las aguas del Río Nevá.

IV
“Alejandra”, gritó el torpedo antes de ser disparado
en el sombrío sótano de su abismal presagio.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.