Cautiverio
En agradecimiento por prestarme su piano en los últimos días.
Gracias a quienes acudían a escuchar por momentos al piano.
Cuánto tiempo ha sido mi cautiverio,
con los sentidos cegados en la demencia
entumidos por la nada avinagrada de mis días,
marchita entre mis sueños, muertos en silencio.
Soy muda, no dejo huellas a mi andar,
ensimismada en la tumefacción de tus yemas
cebadas por la ausencia, sin gracia o elocuencia,
con las palabras olvidadas en vuestras bocas.
Y aún así, hoy te observo perdido en el tiempo,
me esperas en el silencio de tu propio cautiverio,
eres mío al interpretar mis alientos sobre la piel;
mi albino y nocturno amor sensorial.
Hagamos el amor en una pieza musical,
permite desfogar mis apetitos ahogados
hoy renacidos en el afán de recordarte
con la pasión de un “Chopin enamorado”.
con los sentidos cegados en la demencia
entumidos por la nada avinagrada de mis días,
marchita entre mis sueños, muertos en silencio.
Soy muda, no dejo huellas a mi andar,
ensimismada en la tumefacción de tus yemas
cebadas por la ausencia, sin gracia o elocuencia,
con las palabras olvidadas en vuestras bocas.
Y aún así, hoy te observo perdido en el tiempo,
me esperas en el silencio de tu propio cautiverio,
eres mío al interpretar mis alientos sobre la piel;
mi albino y nocturno amor sensorial.
Hagamos el amor en una pieza musical,
permite desfogar mis apetitos ahogados
hoy renacidos en el afán de recordarte
con la pasión de un “Chopin enamorado”.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

