29 September, 2010

Un poema enamorado


Soy la tinta que busca empañar tu sangre
entre caricias que esgrimen gemidos,
en el holocausto de un orgasmo dibujado
cuando te imagino acurrucado entre mis versos.

Duerme entonces, lirio de amor,
que yo seré tu hoja en blanco.
El suelo virgen que anhela tu tacto
en ese íntimo gozo de jadeos inspirados.

Te quiero, te amo en afonía,
en la depravación de mis suspiros
cuando sueñan ser carne entre tus manos
y el beso nocturno en tu copa de vino.

Dime, si de ser yo más que una metáfora
me harías el amor con una mirada,
desnuda entre tu lírico aliento,
con el sonrojo de mi alma dilatada.

Y es que, mientras me escribes
no alcanzas a percibir,
que tan sólo soy
un triste poema enamorado.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

28 September, 2010

Amanecer así

"La soledad, si bien puede ser silenciosa como la luz, es, al igual que la luz, uno de los más poderosos agentes, pues la soledad es esencial al hombre. Todos los hombres vienen a este mundo solos y solos lo abandonan."
Thomas De Quincey (1785-1859)

Cuánta ausencia hay en mis mañanas,
con la soledad embarrada en el pan
entre algunos trozos de fresca nostalgia,
con mucho por decir y a nadie a quien compartir.

Amanecer así, entre la luz tenue de mi silencio;
es inventarme pensamientos sabor avena,
darle sonido en el paladar a la miel
y dibujarle rostros al vapor de la camomila.

Mis ojos degustan desiertos
con mis parpados que al cerrar, rechinan.
No hay lágrimas, ellas duermen en la tetera,
son el té de mi amanecer.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

19 September, 2010

Ser mía




“Te doy la vida eterna, el amor imperecedero, el poder de la tormenta y de las bestias de la tierra. Camina conmigo y se mi amada esposa por la eternidad.” Drácula

Hay neblinas que emergen de la oscuridad,
impresas en el temor de la tierra,
con el dolor y la nostalgia de su sexo
gimen de placer los enigmas de la vida.

Soy de ti, el amor inmortal de un sueño,
enaltecido por el pecado mortal del hombre.
Dueño de su ira perversa por la noche
y amante de la lujuria sedienta de carne.

No hay piedad en el aliento de mi cuerpo,
derrelicto en soledad como un vagabundo,
perdido en la seducción de mi libídine
con tus labios dormidos por el tiempo.

He despertado del exilio de la historia,
en el encanto de tu ardoroso tacto ,
con tu inocente pasión que enerva mi hoguera,
y colma el apetito del fuego en las sombras.


Ilusión delicada de mi nocturno anhelo,
soy Drácula, el sacrificio humano de un amor
en el beso abrasante de tu clítoris desnudo,
emancipado por el veneno de mi sangre.


Eres de mi, la más preciada existencia,
por ello caminarás por el cendal del misterio
con la sevicia de las bestias a tu pleitesía,
condenada y odiada por los vivos en la eternidad.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
El video fue tomado de la producción cinematográfica "Dracula" de Francis Ford Coppola basada en la novela "Dracula" de Bram Stoker.
La cita fue extraída y traducida del guión original de la producción Dracula de Coppola.

13 September, 2010

Una gota de silencio

“I’m grateful to die to live once again.
I’m fearless to fly and reach for the end” T.R. (Sail away)

Una gota de silencio resuena incandescente,
se escurre de mis sueños diluidos en el espejo,
en el baraje inhóspito de mi soledad abatida
con la perversión deslavada de mis yemas.

-No llores- imploro a la lágrima onírica,
quien asoma valiente en el alfeizar de mi mirada.
Suplico, no me abandones en esta oscuridad
con mis pensamientos ambiguos.

Comprendo,
son lóbregas las ojeras en mi gastado aliento,
¿Quién desearía permanecer en un sollozo marchito?
Vuela entonces, lamento de lágrima,
lleva contigo la flama de mi extinguida vela.

Una gota de silencio se evapora del rostro,
lleva mi mensaje ahogado desde el pecho,
es un triste adiós para un sentimiento,
una lágrima mía que formará parte del cielo.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

04 September, 2010

Breve ensayo al criterio


"Eppur si muove"
Galileo Galilei

Sentir o pensar, dicotomía de todo humano. Incluso basado sobre el entendido del bien y el mal, esa eterna balanza en la que mantenemos subyugado vuestro criterio.
Por un lado vuestra libertad natural, donde buscamos desesperados satisfacer vuestras necesidades sin limitación alguna, y por otro, la libertad racional donde bajo un sistema de orden jurídico sobrellevamos vuestra libertad basada en derechos y obligaciones que modulan vuestro actuar y por ende, los tres estados del pensamiento, como afirmaría Comte.

¿Cómo sabe el hombre cuando hace bien? ¿Quién le dijo acaso que ello era lo correcto? Y su antagónico, ¿Quién os dijo que son malos? ¿Cuáles son los fundamentos para decir que una persona es pecadora?

Cuando era niña, en una ocasión sin desearlo rompí un tazón de porcelana muy apreciado en casa, éste constaba de un valor monetario e histórico, además de servir como ornamento. Hice mal sin quererlo, ¿por ello se le considera a una persona mala? O bien, decido darle un pan al hambriento, estoy haciendo un bien, por lo tanto ¿soy buena?

El ser humano toda su historia ha tratado de tener claros los parámetros sobre el bien y el mal, en un sentido de justicia ya sea terrenal o bien espiritual. A mi parecer, bajo esta línea hemos cometido errores que han marcado de manera trascendental la ideología del hombre.

Históricamente hemos hecho diferencia entre nosotros juzgando sobre lo que se cree correcto y lo que no lo es. Aquello que es diferente a vosotros, es por tanto sin intensión de comprenderlo, rechazado. No era esa la justificación de un Ku-kux-klan, el racismo, el nazismo, la Santa Inquisición, el Oscurantismo en la Edad Media, The Malleus Maleficarum (Latin for "The Hammer of Witches), Cruzadas, el esclavismo, un Circo Romano

¿Cuál es la verdad? Somos tan vulnerables que lo que antes podríamos haber rechazado, hoy lo consideramos especial. A veces pareciera que perdemos la memoria en la creencia de que avanzamos pero en realidad caminamos en círculos, donde la constante es el Poder de unos sobre otros, el liderazgo bajo una ideología concebida y que inconscientes, como al romper el tazón, aceptamos.

Las mayores precursoras sobre el concepto del bien y el mal, son las religiones. Sonrío, no hablaré específicamente de alguna, no deseo incomodaros. Sin embargo he estudiado y escuchado a las que por lo menos mantienen una presencia considerable en la población mundial. Y puedo deciros que lo correcto para unos es perverso para otros, inconcebible. Simplemente observan al mundo desde dos ventanas distintas. Se declaran la guerra y en realidad ni siquiera se conocen. Es más sencillo especular, ser antagónicos a intentar solo escuchar y tolerar. Como aquel que da un pescado al hambriento y calmar su apetito por un día, que enseñarlo a pescar y volverle autosuficiente toda su vida.

Yo misma no comprendo el bien o el mal, sin embargo considero se complementan. No puede sobrevivir uno sin otro. Sabemos que hacemos bien porque ya hemos conocido el mal y viceversa. Es la experiencia de la vida, es inefable a ella.

Yo no conozco a Dios, tampoco he hablado con él. Y con ello refiero al ser en el que todos creemos, con sus mil nombres, mil historias. Al final recae en uno solo, uno al que le hemos dado vida, personalidad.
No deseo contrariar a nadie, pero qué mas amor por él, que el respeto entre nosotros en dualidad con la natura, con el mundo en que vivimos. Donde Dios está presente en los pulmones de un bosque, en la inmensidad del Mar, en lo profundo del Universo, en la osadía del Desierto, en mi igual, en los brazos de una madre, en el beso de dos enamorados, en el llanto de un niño, en los secretos de la vida.

Este es un ensayo muy sencillo, un epítome abstracto de un conjunto de ideas . Yo disculpo si alguna persona se ha sentido ofendida ante estas letras, lo lamento. Podrá decirlo con confianza si así lo desea, si algo favorece a un desarrollo psíquico es escuchar a los demás.

Coloco una escena de una película muy significativa para mi, no puedo dejar de pensarla, de analizarla y a su vez abordarla a varios contextos actuales. Se llama “Ágora” de Alejandro Amenábar.


Clavel Rojo