Fuiste mujer amígdala de un pueblo, coraje sombrío del océano en tus ojos, rosa de viento en el desagüe del tiempo, como el sueño del guillotinado invierno.
Así es como te recuerdo, mujer de hielo, final legendario de divina heredad . Solitaria y misteriosa ama de esta tierra, temida eras, mi bella dama de nívea piedra.
En tu lecho no hay lágrimas, solo tinta derramada. Diluidos están los corazones dibujados por Shakespeare, junto a la virginal promesa de amor a nuestra patria, inmortal señora, heraldo de una historia.
Clavel Rojo Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
07 February, 2011
Memorias de Vapor
"El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar." Harold Pinter
Las memorias suelen ser destellos de polvo cuando observo a este jardín pausado, donde las grietas emparedadas lagrimean en el hipar de las puertas que son abiertas.
Mi sombra empalidece en este oscuro silencio cuando los espejos sonríen y dejan ver sus arrugas, es un antiguo pasado, una gaita en el tiempo, un piano marchito por la polilla del recuerdo.
Vivo en la retentiva de fantasmas olvidados, entre telarañas que sollozan su paso por la historia ahora escrita en los enmohecidos ventanales donde también mi nombre se rotula con vapor.
Clavel Rojo Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados
04 September, 2010
Breve ensayo al criterio
"Eppur si muove" Galileo Galilei
Sentir o pensar, dicotomía de todo humano. Incluso basado sobre el entendido del bien y el mal, esa eterna balanza en la que mantenemos subyugado vuestro criterio.
Por un lado vuestra libertad natural, donde buscamos desesperados satisfacer vuestras necesidades sin limitación alguna, y por otro, la libertad racional donde bajo un sistema de orden jurídico sobrellevamos vuestra libertad basada en derechos y obligaciones que modulan vuestro actuar y por ende, los tres estados del pensamiento, como afirmaría Comte.
¿Cómo sabe el hombre cuando hace bien? ¿Quién le dijo acaso que ello era lo correcto? Y su antagónico, ¿Quién os dijo que son malos? ¿Cuáles son los fundamentos para decir que una persona es pecadora?
Cuando era niña, en una ocasión sin desearlo rompí un tazón de porcelana muy apreciado en casa, éste constaba de un valor monetario e histórico, además de servir como ornamento. Hice mal sin quererlo, ¿por ello se le considera a una persona mala? O bien, decido darle un pan al hambriento, estoy haciendo un bien, por lo tanto ¿soy buena?
El ser humano toda su historia ha tratado de tener claros los parámetros sobre el bien y el mal, en un sentido de justicia ya sea terrenal o bien espiritual. A mi parecer, bajo esta línea hemos cometido errores que han marcado de manera trascendental la ideología del hombre.
Históricamente hemos hecho diferencia entre nosotros juzgando sobre lo que se cree correcto y lo que no lo es. Aquello que es diferente a vosotros, es por tanto sin intensión de comprenderlo, rechazado. No era esa la justificación de un Ku-kux-klan, el racismo, el nazismo, la Santa Inquisición, el Oscurantismo en la Edad Media, The Malleus Maleficarum (Latin for "The Hammer of Witches), Cruzadas, el esclavismo, un Circo Romano
¿Cuál es la verdad? Somos tan vulnerables que lo que antes podríamos haber rechazado, hoy lo consideramos especial. A veces pareciera que perdemos la memoria en la creencia de que avanzamos pero en realidad caminamos en círculos, donde la constante es el Poder de unos sobre otros, el liderazgo bajo una ideología concebida y que inconscientes, como al romper el tazón, aceptamos.
Las mayores precursoras sobre el concepto del bien y el mal, son las religiones. Sonrío, no hablaré específicamente de alguna, no deseo incomodaros. Sin embargo he estudiado y escuchado a las que por lo menos mantienen una presencia considerable en la población mundial. Y puedo deciros que lo correcto para unos es perverso para otros, inconcebible. Simplemente observan al mundo desde dos ventanas distintas. Se declaran la guerra y en realidad ni siquiera se conocen. Es más sencillo especular, ser antagónicos a intentar solo escuchar y tolerar. Como aquel que da un pescado al hambriento y calmar su apetito por un día, que enseñarlo a pescar y volverle autosuficiente toda su vida.
Yo misma no comprendo el bien o el mal, sin embargo considero se complementan. No puede sobrevivir uno sin otro. Sabemos que hacemos bien porque ya hemos conocido el mal y viceversa. Es la experiencia de la vida, es inefable a ella.
Yo no conozco a Dios, tampoco he hablado con él. Y con ello refiero al ser en el que todos creemos, con sus mil nombres, mil historias. Al final recae en uno solo, uno al que le hemos dado vida, personalidad. No deseo contrariar a nadie, pero qué mas amor por él, que el respeto entre nosotros en dualidad con la natura, con el mundo en que vivimos. Donde Dios está presente en los pulmones de un bosque, en la inmensidad del Mar, en lo profundo del Universo, en la osadía del Desierto, en mi igual, en los brazos de una madre, en el beso de dos enamorados, en el llanto de un niño, en los secretos de la vida.
Este es un ensayo muy sencillo, un epítome abstracto de un conjunto de ideas . Yo disculpo si alguna persona se ha sentido ofendida ante estas letras, lo lamento. Podrá decirlo con confianza si así lo desea, si algo favorece a un desarrollo psíquico es escuchar a los demás.
Coloco una escena de una película muy significativa para mi, no puedo dejar de pensarla, de analizarla y a su vez abordarla a varios contextos actuales. Se llama “Ágora” de Alejandro Amenábar.
Clavel Rojo
18 May, 2010
El obús de un nombre
Yo solía preguntarme por qué la elección de mi nombre, por mi primero; Alejandra y curiosamente no por el segundo, el cual he olvidado. Fue hasta un aniversario de nacimiento que recibí de mi abuelo una genuina biografía.
En memoria de Alejandra Fiódorovna Románova
I Hubo un día perdido entre el asfalto de la noche donde la mirada cedió al peso del polvo guardado en las ventanas con las arrugas de una anciana que usa de bastón a la historia sobre la mano porfiada bajo el yugo de la corona.
II Cuánto valor es necesario para cantarle a los sordos su origen, si en la nieve enterró sus ojos para quemarlos con hemofilia en el abandono de si misma sobre el velero de una guerra, enamorada del futuro que besó su frente y traicionó a sus labios.
III Infame amanecer en que la luna abandonó su lecho y permitió a la lluvia bañarse de sangre colmada de gloría, seducida por el verso escrito por Rasputin en una fotografía, que al velarla, se ahogó en las aguas del Río Nevá.
IV “Alejandra”, gritó el torpedo antes de ser disparado en el sombrío sótano de su abismal presagio.
Clavel Rojo Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
03 May, 2010
El Canto Della Terra
Os invito a cerrar los ojos, para en la oscuridad de los párpados comenzar a soñar...
Despacio, muy despacio gira el tul de una bailarina sobre su eje, mientras las estrellas le miran expectantes por la pureza de su fina esencia con el sol que suele bañarla de oro por la mañana y la luna quien matiza sus mejillas de plata sobre el boato de la noche.
Sus días transcurren en la relatividad del espacio y tiempo de una sinfonía, que silente avanza sobre el magnetismo de su piel donde a la manzana de su ombligo dibuja un espiral en el comienzo de la atmósfera, con la caída libre de vuestros cuerpos.
Fue de Hypatia su mayor mentor en la caricia de la alborada, con el secreto que sus ojos durmieron empolvados por el agua en el sueño del Universo que la acoge entre sus manos y cincela de constelaciones la vida de su historia.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
Canto Della Terra by Sarah Brightman and Alessandro Safina
from Vienna
17 April, 2010
Bella Fantasía
...¿Os cuento un secreto?
Siempre me ha gustado perderme, imaginar que desaparezco difuminada en el tiempo envuelta en diversos colores que logran camuflarse con el entorno. Donde mi aroma se dispersa en el verde de los árboles, con la piel diluida en la humedad de la tierra.
Fue una ocasión que adentrada en mis ensoñaciones caminé más allá de lo permitido por mis padres, donde la casa se une al bosque salvaje que la rodea con aire amenazante. Ahí la encontré, una antigua estatua. Siempre me pareció angelical. Ella me contaba que solía ser una mariposa que brillaba con el sol y cantaba en la primavera. Como una flor en el ocaso de la noche con la luna reflejada en su rostro cincelado de blanco.
Gustaba de bañarse en el lago junto a las aves quienes mojaban sus delicadas alas, para con ellas darle de beber a Geb, Dios de la tierra, quien agradecido inundaba los días con la fresca fragancia del amor cuando en intimidad se unía a Nut, Diosa del cielo. En consecuencia de tan estrecha fusión, de ellos germinaba la vida como la conocemos.
Cuántos pensamientos me embargaban cuando miraba aquella estatua que en alguna antigua primavera fue mariposa y que ahora, era solo una bella fantasía de los pensamientos de una niña, que ya se dice mujer.
Por mucho tiempo logré escabullirme para admirarla y platicarle en silencio de mis días sin huella, que grabados quedaban en ella como la historia que sus ojos sin pupila solían contarme.
Sin embargo, fueron las horas de los días que al convertirse en años la eclipsaron de mis pasos.
Hoy solo en mi memoria permanece, aunque en ocasiones me parece verla asomar entre los helechos. Me recuerda que en un futuro mi hogar quedará olvidado entre la natura como ella, junto a todas nuestras cosas y recuerdos como el secreto eterno de una vida que la tierra celosa se guardaría.
Clavel Rojo Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.