Un beso de madera olor a rosa
"A la música, porque es lo que fui, lo que me permite ser y lo que seguramente seré. En el idioma único de mi pensamiento donde la libertad se escribe en mi tacto. No es sacrificio dedicar mi vida a algo tan espiritual como la música, ni opresión dejar de lado cualquier deseo carnal."
APRE

No hay nada más que sus labios sobre los míos,
entre los jirones de mi anhelo en sus dedos
con las cuerdas de su voz sofocadas en mi pecho
como un beso de madera olor a rosa.
Somos los dos un encuentro por debajo de la piel,
en la armonía que traspasa el adoquín de la carne.
No volveré a soltarte, no mi Violín de viento,
cerraré mis ojos al sueño de amor para auscultar la leyenda eterna de tu diapasón.
Música, bésame y hazme tuya de por vida,
hasta el último arpegio de mi aliento te dedico,
donde sintonizan los sentidos de mi alma sin palabras,
en el sonido del silencio de nuestros labios.
entre los jirones de mi anhelo en sus dedos
con las cuerdas de su voz sofocadas en mi pecho
como un beso de madera olor a rosa.
Somos los dos un encuentro por debajo de la piel,
en la armonía que traspasa el adoquín de la carne.
No volveré a soltarte, no mi Violín de viento,
cerraré mis ojos al sueño de amor para auscultar la leyenda eterna de tu diapasón.
Música, bésame y hazme tuya de por vida,
hasta el último arpegio de mi aliento te dedico,
donde sintonizan los sentidos de mi alma sin palabras,
en el sonido del silencio de nuestros labios.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
Alejandra,ese beso de madera olor a rosa es un presagio de eternidad..Los árboles milenarios, enraizados en tu esencia.. te reconocen y juntos armonizáis el fruto de la flor,que fluye en la música.. como beso entregado y espontáneo.
ReplyDeleteMi felicitación y mi abrazo inmenso de letras cercanas.
M.Jesús
Es indudable que tus sentimientos hacia la música son comparables al amor que profesas a tu familia.
ReplyDeleteNo soy partidario de inmiscuime en lo que el poeta trata de plasmar en sus escritos, por lo que solamente digo que tu poesía es exquisita, especial y aquí contundente.
Tampoco podría analizarla pormenorizadamente puesto que estoy muy lejos de ser un crítico literario.
Resumiendo: es muy de mi agrado leer tu finas letras (como siempre lo hago), ténlo por seguro, me dejan una sensación atrapante que no está a mi alcance explicar.
Un beso.
Ruben.
Y por qué esa renuncia, ay Yoko, no hay duda de que te apasiona la música y que concilias tus sentidos con ella, tus versos así lo muestran, pero no entiendo que renuncies a nada por ella, y menos al placer carnal, aunque claro, esto es una opinión muy personal, ni a ese placer ni a cualquier otro entendería que dejaras de lado, pero bueno, yo no soy tú, jeje, y tú eres libre de tus gustos y dedicaciones predilectas...
ReplyDeletemi abrazo
Agradezco mucho vuestros comentarios.
ReplyDeleteMi bella Isabel;
Sonrío, esa renuncia pareciera sacrificio...
Estoy segura que aun me hace falta vivir para valorar el plano carnal.
Sin embargo, quizá a mi falta de experiencia no parezco ser adecuada para cumplir expectativas de personas a las que quiero...
Por ahora soy plena en compañía de mis instrumentos que conjugan mis pensamientos al convertirse en viento.
Muchas gracias por vuestra preocupación mi bella dama, yo le aprecio mucho.
Vuestra, Yoko
Yo tampoco entiendo muy bien esa renuncia, pero cada uno es muy libre de tomar sus decisiones. Leyendo éste y otros poemas, pareciera que hayas volcado toda la sensualidad en la música, volviendo lo intangible en carnal.
ReplyDeleteTiene gracia que te parafrasees a ti misma. Hasta ahora sólo me había visto a mí empezar un relato (que no un poema) con una cita mía.
Me ha gustado este verso: "Somos los dos un encuentro por debajo de la piel", y también el último: "en el sonido del silencio de nuestros labios", donde encuentro una curiosa antinomia.
Me gusta esa canción de Seal. Un abrazo, Alejandra.
Cada verso de tu poema me trae una imagen en movimiento, una textura llena de olor, color, masa de cuerpo; hallo, en fin, al leerte una sinestesia que me obliga a sentir lo que te arrobó el sentimiento
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