Incompleta en el despabilo de los versos
“He leído millares de libros, visitado centenares de museos, he aprendido a tocar diferentes instrumentos .... de vagabundeo en vagabundeo a través de los continentes” Adrevon, Jean Pierre (Retorno a la Tierra)
...Y aún no os he encontrado.
Hay días como hoy en que recuerdo lo desconocido
como un verbo sin conjugación en la paráfrasis del viento
donde los segundos descansan y las manecillas se pierden
entre sonrisas colapsadas en el desfile de Louvre.
Soy como la nube que llora sin lágrimas,
inundando mares sin luna que agite sus pasiones,
donde revolotean versos que solo la música entiende
en un piano, que no olvida cuando fue árbol.
Son momentos donde no hay estaciones en mi voz;
con la Primavera fugitiva a mi vista
mientras el Verano azora los rieles de mis venas,
y el Otoño, quien tapa de hojas la alcantarilla de mis ojos
sin permitir fluya, la ventisca Invernal de mi retina.
¿Qué sentimiento es éste, cuando al visitar otras galaxias
le busco entre la gente?
Ausente le pierdo en el planisferio de mi cuerpo,
como un poema escrito y con el tiempo olvidado,
entre calles marchitas en el abono de la historia
con el pensamiento manco de una violinista
que deambula sobre cuentos, todos ellos, incompletos.
como un verbo sin conjugación en la paráfrasis del viento
donde los segundos descansan y las manecillas se pierden
entre sonrisas colapsadas en el desfile de Louvre.
Soy como la nube que llora sin lágrimas,
inundando mares sin luna que agite sus pasiones,
donde revolotean versos que solo la música entiende
en un piano, que no olvida cuando fue árbol.
Son momentos donde no hay estaciones en mi voz;
con la Primavera fugitiva a mi vista
mientras el Verano azora los rieles de mis venas,
y el Otoño, quien tapa de hojas la alcantarilla de mis ojos
sin permitir fluya, la ventisca Invernal de mi retina.
¿Qué sentimiento es éste, cuando al visitar otras galaxias
le busco entre la gente?
Ausente le pierdo en el planisferio de mi cuerpo,
como un poema escrito y con el tiempo olvidado,
entre calles marchitas en el abono de la historia
con el pensamiento manco de una violinista
que deambula sobre cuentos, todos ellos, incompletos.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
en un piano, que no olvida cuando fue árbol.
ReplyDeletees una imagen preciosa Yoko, de nostalgia, todo el poema linda entre tristeza de no ser y la nostalgia de lo que fue.
has cambiado nuevamente el blog, por un pentagrama, cómo no... te va bien, es bonito,
un beso
Alejandra,interpretas con un piano consciente y nostálgico, una personalísima sinfonía de las "cuatro estaciones"en tu búsqueda a través de la cultura y el tiempo..de ese manantial,que todos buscamos...!
ReplyDeleteEl amor es arte y entre los versos y las notas de tu pentagrama, risueño se esconde.
Mi felicitación por ese juego de tiempos y sentimientos interpretados con temple y elegancia,amiga.
Mi abrazo inmenso de letras admiradas.
M.Jesús
Cuando leo algunos poemas tuyos, como éste, a veces tengo la impresión de que quieres volcar muchas, demasiadas imágenes en ellos. Y sin embargo, a pesar de esta densidad lírica, siempre encuentro hallazgos poéticos de gran altura. Aquí hay muchos. La nube que llora sin lágrimas y el piano que no olvida cuando fue árbol son maravillosos. También lo son las estaciones de la voz y ese verso: "mientras el Verano azora los rieles de mis venas", realmente fantástico. Y por último, otra metáfora que transmite una acendrada sensibilidad poética: "el pensamiento manco de una violinista".
ReplyDeleteCreo que aún no has encontrado un fondo que te convenza. Éste te define bien.
Un fuerte abrazo, Alejandra.