25 November, 2012

Salvaje Espíritu


Yo que siempre he sido salvaje...


Salvaje dicotomía es mi espíritu cautivo,
es un furor en la mejilla de un beso, el tuyo.
Dime, si el oleaje de una mirada inquieta, la mía,
embiste a la turbulencia de tu pecho.


Indomable es la necesidad de poseerte,
el ansioso dobladillo de mi frente al verte.
Una rabia reprimida en los modales de etiqueta
y fugitiva en las huellas cuando la piel recorren.

Paraíso es la imaginación, la mía.
Cuando desvisto a tu cuerpo frente al mío,
a la distancia de los suspiros evaporados,
sin tocarte o respirarte, tan sólo mirarte.


Feroz instinto, aullido óptico y hambriento.
Luna que altera las mareas apasionadas,
provocativa ilusión en mi tesón por amarte
y hacer de la noche, un espíritu salvaje.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

19 November, 2012

El último viaje de Woody





Woody siempre ha tenido un temperamento difícil, a su llegada a casa él y yo tuvimos algunos roces. Yo celosa de mi intimidad y él, con cierto aire de presunción, invadía el espacio personal de todos en casa. No obstante con el tiempo, su perseverancia consiguió un espacio en mi mundo para él, incluso en mis rincones más preciados de nuestro hogar.

Siempre puntual, no he conocido a nadie tan disciplinado. Por darles un ejemplo despertaba siempre en punto de las 8 de la mañana, gustaba de mirar el amanecer en el ventanal del descanso en la escalera principal. Desayunar con la familia a las 9, ya aseado con su porte matinal que insinuaba su real descendencia.

Así es Woody, con aire elegante y despreocupado,. Asistía al té a las 17hrs junto con mis abuelos, conversaba de política con mi abuelo y vigilaba el fino bordado de mi abuela. Usualmente presente en mis ensayos en el estudio, cuando no prolongaba su juego de pocker con los duendes del bosque.

Recuerdo que alguna vez caminó junto a mi hasta el lago, creí que asustaría al ver a Nessie salir de entre las aguas, pero no fue así. Se mantuvo frívolo y retador al viento congelado.

Fue su espíritu aventurero, quien lo llevó a conocer espacios nunca imaginados por nosotros en casa, él quizá sea el único quien realmente haya vivido la magia y misterio que desprenden estas viejas paredes . Secretos que en él quedaran.
Sólo el me ha visto llorar como nadie más, no importaba dónde me ocultara, siempre me encontraba. Se aprendió mi aroma de memoria. Le gustaba enterrar su nariz en mi cabello y respirar sobre mi cuello. Parecía tan frágil y a su vez, voraz en un instante.

Ayer Woody partió de casa, sus juguetes, cobija, utensilios, baraja de pocker, algunas fotografías fueron empacadas junto con nuestra despedida. Ha tomado un avión con destino a Moscú, se ha ido y no creo regrese. Un gato británico ha partido de su hogar a un país distante, a un idioma desconocido.

Para él no hay fronteras, porque siempre enamorado ha sido de Belle, mi hermana, quien lo recibió con júbilo y lágrimas. Porque ahora se harán compañía hasta el final de sus días.

Clavel Rojo

Sonrío, en la imagen felices mi hermana Belle y Woody

15 November, 2012

Mirarte a ti


Sus ojos son el universo, procesos matemáticos de física cuántica es su pensamiento, un libro abierto y deshojado de pasión.

Mirarte a ti, es como atisbar el deseo, 
la flor de mi retina labial.
Un muelle desértico a tus besos,
orilla sedienta y empolvada con arena. 

Mirarte a ti, es ver a la distancia tu piel
de neblina vaporosa y húmeda.
Remanso del solsticio otoñal en alborada, 
una perla de espuma, atragantada. 

Mirarte a ti, alineado a mi lengua nube, 
una pasión enmohecida y  masturbada
se columpia en las olas sin aliento,
es la imaginación de mi boca a puerto. 

Mirarte a ti, es recordar aquel beso 
que espera aún, por arribar a mi costa.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados. 

09 November, 2012

A puerta cerrada


Quienes conviven conmigo saben que es el estudio de música el espacio más apropiado por mi persona en casa. Cuando trabajo a puerta cerrada en él, y el violín se desbarata de cansancio, detalle que delata mi mal humor. 
Sólo él me observa y a pesar de mi silencio hostigante, rebelde y áfona tiranía, aun es capaz de mirarme con amor dilatado en sus pupilas. 



Cuando el pentagrama da percusión al fuego, 
una hilera de luciérnagas revolotean
algunas mueren sobre mi pecho
asfixiadas  por el dióxido de inquina.

Existe el temblor oscilante en las cuerdas, 
la rabieta del compás en mis tonos, 
negras y blancas mis dilaciones, 
furia enardecida en luz opaca. 

Un genio desbordado, 
cruel silencio de mis labios muertos, 
afónico corazón, dolor impotente, 
Es el ritmo de mi angustia tirana. 

Cuando al volver mi diapasón 
tu cuarteto “retinal” se clava en la octava mía. 
Es un embate a mi mortecino corazón, 
la hoguera transmuta y el violín descansa. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.