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21 February, 2011

Has vuelto


Mi made ha vuelto a casa, el ambiente se perfuma con su aroma...

Amo tus ojos de avellana,
junto a la tenue sonrisa de tus mañanas
porque suelen replicar campanadas de vida,
cálida lisonja a mi necesidad de saberte.

Eres el verso de la fémina experiencia,
la caricia más dulce que el viento recita.
Una palabra que colma la fragancia de tu arribo,
el beso eterno de la lágrima de una rosa.

Cada fragmento de tu historia, uno a uno tus detalles,
los he bordado en mis recuerdos,
vivos en la piel de tus hijos, que somos carne;
tu humilde legado por el mundo.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

20 May, 2010

El ósculo del fuego
Esta noche mi violín es suyo, esta madrugada la música emerge de él. Para mi hermano Adrián en su aniversario de nacimiento…

“Si tu eres viento, yo soy fuego…”

Esta noche acurruco mis labios en el vapor de una sonrisa
y su imagen se vuelve más vívida en el calor de la chimenea,
quien ilumina el diapasón de mis dedos, con una Sinfónica caricia.

Giran, giran las estrellas en un remolino de versos
en el paso doble de la voz que hace eco en las montañas
alimentando al fuego que respira el mar en la danza de las olas.

Cuántos sentidos cantan en la alborada de mayo
con el violín consumido por el candor del viento
en un ósculo que incendia a la Tierra y baña a los cielos.

Mis huellas se deslizan entre llamaradas que forman nubes
para que a su amanecer recuerde cómo encontrarme
siempre en aquella vereda, oculta a los ojos del hombre.

Esta madrugada es de fuego, y yo, disuelta en la brisa
le canto a su corazón para mecer el brezo,
donde dormita su pupila caminante, sobre la faz de un beso.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

17 March, 2010

Soy viento



"La ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y aviva las hogueras." Francois de la Rochefoucauld
Tal vez consideres que en mi mente brotan luceros de locura,
pero lo cierto es que en ella las luciérnagas suspiran
iluminando el sol de mis días.


Porque al cerrar mis ojos soy viento,
que acaricia vuestro aliento, saciando la piel,
colmando de lisonja los capullos de vuestro sueño,
inundando con mi aroma el deseo ferviente de vuestro cuerpo.


Con la brisa de mis dedos recorro vuestra veleta,
en tiempo que al oído os susurro mariposas
esparciendo polen de amor fecundo,
para que, entre suspiros los claveles germinen.


Cuando la gaita se escuche, vuestra corteza erizará
agitando la mar de golondrinas,
pegando vuestro rostro al viento, respirando el roce de un beso.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.