28 May, 2010

Cursiva La brisa nocturna de un sueño




Qué noche tan silente es esta que llueve sobre mis hombros,
con el cielo enmascarado de brillantina
en un baile nocturno con el viento
que oscurece en vigilia de mis sueños.

¿Cuál instrumento acompañará la tranquilidad
de las libélulas que danzan con el cosmos?

Hay una melodía en la atmósfera; no es de reyes o princesas,
es solo de ilusión con un vuelo de seda
que gira sobre el talón de mis retinas.

No, Tiempo, no enciendas la luz que aún deseo admirar,
aunque sea desde el cristal de la realidad,
la silueta de los espíritus anochecidos que arrullan mi calma
con el instrumento natural, naciente del paladar del universo.

Quizá, algún día las constelaciones me inviten a bailar junto a ellas,
entre la brisa de porcelana que deja la cadencia de sus movimientos.
Sonrío, con la paz bordada en mis labios, algún día -repito-
seré música en el céfiro del infinito.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

25 May, 2010

Incompleta en el despabilo de los versos

“He leído millares de libros, visitado centenares de museos, he aprendido a tocar diferentes instrumentos .... de vagabundeo en vagabundeo a través de los continentes” Adrevon, Jean Pierre (Retorno a la Tierra)

...Y aún no os he encontrado.

Hay días como hoy en que recuerdo lo desconocido
como un verbo sin conjugación en la paráfrasis del viento
donde los segundos descansan y las manecillas se pierden
entre sonrisas colapsadas en el desfile de Louvre.

Soy como la nube que llora sin lágrimas,
inundando mares sin luna que agite sus pasiones,
donde revolotean versos que solo la música entiende
en un piano, que no olvida cuando fue árbol.

Son momentos donde no hay estaciones en mi voz;
con la Primavera fugitiva a mi vista
mientras el Verano azora los rieles de mis venas,
y el Otoño, quien tapa de hojas la alcantarilla de mis ojos
sin permitir fluya, la ventisca Invernal de mi retina.

¿Qué sentimiento es éste, cuando al visitar otras galaxias
le busco entre la gente?

Ausente le pierdo en el planisferio de mi cuerpo,
como un poema escrito y con el tiempo olvidado,
entre calles marchitas en el abono de la historia
con el pensamiento manco de una violinista
que deambula sobre cuentos, todos ellos, incompletos.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

20 May, 2010

El ósculo del fuego
Esta noche mi violín es suyo, esta madrugada la música emerge de él. Para mi hermano Adrián en su aniversario de nacimiento…

“Si tu eres viento, yo soy fuego…”

Esta noche acurruco mis labios en el vapor de una sonrisa
y su imagen se vuelve más vívida en el calor de la chimenea,
quien ilumina el diapasón de mis dedos, con una Sinfónica caricia.

Giran, giran las estrellas en un remolino de versos
en el paso doble de la voz que hace eco en las montañas
alimentando al fuego que respira el mar en la danza de las olas.

Cuántos sentidos cantan en la alborada de mayo
con el violín consumido por el candor del viento
en un ósculo que incendia a la Tierra y baña a los cielos.

Mis huellas se deslizan entre llamaradas que forman nubes
para que a su amanecer recuerde cómo encontrarme
siempre en aquella vereda, oculta a los ojos del hombre.

Esta madrugada es de fuego, y yo, disuelta en la brisa
le canto a su corazón para mecer el brezo,
donde dormita su pupila caminante, sobre la faz de un beso.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

18 May, 2010

El obús de un nombre
Yo solía preguntarme por qué la elección de mi nombre, por mi primero; Alejandra y curiosamente no por el segundo, el cual he olvidado.
Fue hasta un aniversario de nacimiento que recibí de mi abuelo una genuina biografía.

En memoria de Alejandra Fiódorovna Románova


I
Hubo un día perdido entre el asfalto de la noche
donde la mirada cedió al peso del polvo guardado en las ventanas
con las arrugas de una anciana que usa de bastón a la historia
sobre la mano porfiada bajo el yugo de la corona.

II
Cuánto valor es necesario para cantarle a los sordos su origen,
si en la nieve enterró sus ojos para quemarlos con hemofilia
en el abandono de si misma sobre el velero de una guerra,
enamorada del futuro que besó su frente y traicionó a sus labios.

III
Infame amanecer en que la luna abandonó su lecho
y permitió a la lluvia bañarse de sangre colmada de gloría,
seducida por el verso escrito por Rasputin en una fotografía,
que al velarla, se ahogó en las aguas del Río Nevá.

IV
“Alejandra”, gritó el torpedo antes de ser disparado
en el sombrío sótano de su abismal presagio.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

16 May, 2010

Danza de Velos
Al amor...
"Oréame con la savia ardida de tus labios,
desbócame en la humedad melífera de tu lengua." Fresoterapia (Ven) por
I.M.M publicación 'Tempestades de amar' 06-04-2010

El amor se respira en el asfixiante aroma de su piel
entre los sudores que evaporan los suspiros de Osiris bajo la tierra de luna
que enciende, mía, la tierra de ventiscas donde espero ansiosa por su cuerpo
en una danza de velos, que sedientos recorren la convulsión de su deseo.


Estaba escrito que sus pestañas recorrieran el Arpa que trasciende al clítoris de mi beso,
fusionados en intimidad atrapados sobre el diafragma de los labios,
en el vaivén de la veleta que arrastra la arena en la marea de gemidos.
Seré su Isis, quien busca el clímax en el hemisferio de su anhelo.


Con desesperación morderé el rascacielos de su oreja,
para verterme en el temblor de un susurro al colmo de mi nombre
en la víspera de una estrella quien dilata la pupila de un orgasmo.



Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Makub by Marcus Viana


14 May, 2010

Pequeña Salta Montes


“Sos como una pequeña salta montes cuando se trata de vivir ”
E. E. M. (mi abuelo)
A veces suelo olvidar que el sol proporciona calor
y que la tierra en una danza discreta gira entorno a él.
Es así que sus palabras emergen de entre los pantanos nebulosos
como el topo que escarba pozos en las branquias de mi voz.

Cuando desfallezco no espero su mano me levante,
porque esperaría a que los sordos dejaran de escuchar
y el corazón de mi cuerpo dignara a latir.

Es solo su mirada, la ventana al alfeñique de sus ojos
quienes amamantan historia cansina y deslucida,
que borran mis tormentos hasta volverlos hormigas que anidan en el ombligo
de aquel otoño, que sueña con ser invierno.

Donde sus pupilas canosas abrazan a las mías nocturnas,
con el silencio exacto que consuela a mi pecho,
para darle vida a la sonrisa de la boca que germina en el rostro
y que llama entre caricias; “mi pequeña salta montes”


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

08 May, 2010

La caricia acunada de su voz
Yo siempre he querido parecerme a ella, por ello el violín es mi instrumento, por ser lo más parecido a su melódica voz.

A mi mamá


Todo mantiene un inicio y un final, el segundo nadie podría revelarlo,
pero es el principio que se cincela en la médula del recuerdo.


Al nacer fue su voz la primera luz que mis ojos auscultaron,
envuelta entre los molinos de viento que arroparon mi sueño
con el candor de dos cuerpos separados, como la luna lo fue de la tierra.


No hay instrumento que compare el candor de sus manos sobre mi cuerpo,
ni la madera que ella talló sobre mi piel en el arpegio silente de un beso,
por ello le amo en un suspiro, detalle que sujeta la gravedad de mi universo.


Será siempre la eterna estrella de mi inspiración por alcanzar en el rayo de un sol nocturno,
sin importar que sea el aliento cristalino del agua, y yo, solo sea de lánguido viento.
Me aferraré a su cariño como la brisa de primavera a una canción de cuna.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.



Esta melodía gusta mucho tararear a mi madre, sonrío, os comparto.

Yann Tiersen ~ La Valse d'Amélie [Orchestral version]

05 May, 2010

El latido de un sueño


"Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo. "
Aristóteles

Cuando por la noche azota el silencio melódico de la soledad
y mis manos amordazan los acordes de mi piel,
intento con los oídos pegados al cielo escuchar una nota de su voz,
una estrella que me haga saber que él como yo, fantasea.

¿En qué lejano horizonte se entretejen las alas de su anhelo?
¿Cuál es el misterio que ocultan sus ojos cuando el sol le besa?

Quiero saber todo de él, que el universo me parece insuficiente
para conocer el sabor de la acuarela con la que sus ojos dibujan
o el aroma que su piel abandona sobre la arena de su cama
y que yo recostada sobre él, bebería en la copa de sus labios.

Cuánta agitación emana de las góndolas de mi sed,
con la música hambrienta aspirante al cuarteto de un sueño,
donde ausculte el latido de su cuerpo con la pasión ilusionada
que impulsada en devoción me haga componer una sinfonía a su corazón.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

04 May, 2010

La cascada de sus ojos

Cascada Velo de Ángel, Perú.



"La caída de la cascada deja en mis pies una hojarasca de aguas muertas, de escozores en la cabeza.", 'Cascada' por Adrián Vemo


Sus palabras brotan en el insalubre mar del tormento,
ahí donde en picada el cóndor deciente en su lecho de muerte
con las agujas clavadas en sus sisellas disecadas.


Quisiera ayudar y regalarle mis piedras porosas
por decantación al nombre que recorre sus manos
en ese río que diluye la sonrisa de sus ojos.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

03 May, 2010

El Canto Della Terra
Os invito a cerrar los ojos, para en la oscuridad de los párpados comenzar a soñar...
Despacio, muy despacio gira el tul de una bailarina sobre su eje,
mientras las estrellas le miran expectantes por la pureza de su fina esencia
con el sol que suele bañarla de oro por la mañana
y la luna quien matiza sus mejillas de plata sobre el boato de la noche.


Sus días transcurren en la relatividad del espacio y tiempo
de una sinfonía, que silente avanza sobre el magnetismo de su piel
donde a la manzana de su ombligo dibuja un espiral
en el comienzo de la atmósfera, con la caída libre de vuestros cuerpos.


Fue de Hypatia su mayor mentor en la caricia de la alborada,
con el secreto que sus ojos durmieron empolvados por el agua
en el sueño del Universo que la acoge entre sus manos
y cincela de constelaciones la vida de su historia.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Canto Della Terra by Sarah Brightman and Alessandro Safina
from Vienna

01 May, 2010

La verdad que enseñó a llorar
“¿Qué prefiere; una mentira que os haga reír o una verdad, que os haga llorar?”
Eso escuché de mi padre cuando decidí conocer la verdad, desde entonces veo y entiendo diferente.
A todos los Frankenstein ocultos en el mundo


Cuando al mirar por la ventana de mis manos
percibo un dejo de recuerdo sabor a azúcar escurrir por mis labios,
es mi memoria que poda a las flores y envejece a las cigüeñas,
dejando un vació a mis ojos que inventan, en desespero, días soleados.


Presurosa doy voz a las aves dormidas con el silecio de un violín viejo
quien esclavisa en la tierra sobre la torre de Babel un secreto;
uno, que respira con el sol y empaña la apela de mi ser
sujetando a la luna para observar en los adentros de su piel.

¿Cuándo fue que al quedarme dormida la muerte asaltó sobre la cama
y ahuyentó al hombre que quiso saberse Dios, quien aterrado abandonó a su creación?

Yo, qué no daría por camuflarme en el tiempo remanente,
sin verdades desfiguradas en el filo de la espada que a la fe trastornada deforma en religión
donde las noches alucinan a los días, y éstos a la ciencia disfrazan por guerra
invidentes a la vida, cual simple y llano invento.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.