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24 January, 2011

En el solsticio de un aroma

Mi abuela suele decir que las personas perduran en el aroma que despide su piel, por siempre único.

Al suspirar el viento el hedor de la ausencia,
en esa soledad que colma los espacios
e hiere la esencia de las palabras taciturnas,
nace en mi memoria el retazo de su aroma.

Es acaso la canela somnolienta de mi pecho
o el guiño de las estrellas por la aurora
que imagino la costa de su cuerpo,
un éxtasis salino, licor de mis pensamientos.

-Te amo- susurra el vaho de mi silencio.
porque es perfume negado a mi aliento,
el solsticio inerte de la Antártica de mis besos,
vivos en el sahumerio de mis deseos.

¡Qué desdicha es no beber el tacto de su incienso!
Colmar mis sentidos con su filosofía nocturna,
y aromatizar su pupila con mis labios,
ahora mudos, austeros de la cata de un amor.



Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

18 January, 2011

Cuerpo y corazón

No defiendo o justifico la prostitución, sólo escribo a quienes se dedican a ello con respeto y consideración a su situación. Todos escribimos al amor, hoy yo he decidido escribir a quienes venden su cuerpo y corazón.




Cuando el alba levanta sus últimas caricias
despierta en su mirada un rocío disecado,
con la retina rasguñada por la soledad
y la cicatriz de un llanto, un gemido olvidado.

No hay amor versado sobre sus senos
o un nombre clamado en el vello de su cuerpo,
solo un deseo agotado sobre la piel marchita
en el amargo sabor a peculio sobre sus labios.

¿Cuál ha sido su nombre esta aurora?
Es la necesidad que hiere a la dignidad
cuando bebe el espeso pudor por la noche,
beodo por el rubor que desviste sábanas.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Yo espero no herir o fastidiar con mi humilde escrito, si he faltado ofrezco una disculpa. La melodía "Cuerpo y corazón" originaria de Ignacio Cano, interpretada por el grupo español Mecano.

02 June, 2010

Estoy contigo

"Won't you take me by the hand, take me somewhere new? I don't know who you are, But I... I'm with you"
A. L. (I'm with you)

Cuando el día cierra sus ojos y la noche los abre,
os imagino como una fuga de libélulas
Que rocían las hojas que cubren mi cuerpo
Y clausura el frío de la escarcha de mis suelos.


Dime ¿quién sos en esta flor de noche?
déjame en silencio para auscultar tus pasos
por algún continente solitario en las olas de un mar incauto,
donde tu nombre espira en la acera de un agujero negro.


Es acaso tu voz que se oculta en una taza de té,
o en el vuelo del elevador que trasciende en mi pecho
como un producto de la avellana de mi corazón
esperando por mi, en alguna estación de tren.


Quizá, tú amado desconocido transpires el vapor de mi piel,
cuando los caminos se crucen en algún puente entre océanos
y así, disipar la niebla de los ojos que al mirarse,
reconozcan siempre haber estado junto al otro.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

28 May, 2010

Cursiva La brisa nocturna de un sueño




Qué noche tan silente es esta que llueve sobre mis hombros,
con el cielo enmascarado de brillantina
en un baile nocturno con el viento
que oscurece en vigilia de mis sueños.

¿Cuál instrumento acompañará la tranquilidad
de las libélulas que danzan con el cosmos?

Hay una melodía en la atmósfera; no es de reyes o princesas,
es solo de ilusión con un vuelo de seda
que gira sobre el talón de mis retinas.

No, Tiempo, no enciendas la luz que aún deseo admirar,
aunque sea desde el cristal de la realidad,
la silueta de los espíritus anochecidos que arrullan mi calma
con el instrumento natural, naciente del paladar del universo.

Quizá, algún día las constelaciones me inviten a bailar junto a ellas,
entre la brisa de porcelana que deja la cadencia de sus movimientos.
Sonrío, con la paz bordada en mis labios, algún día -repito-
seré música en el céfiro del infinito.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

18 May, 2010

El obús de un nombre
Yo solía preguntarme por qué la elección de mi nombre, por mi primero; Alejandra y curiosamente no por el segundo, el cual he olvidado.
Fue hasta un aniversario de nacimiento que recibí de mi abuelo una genuina biografía.

En memoria de Alejandra Fiódorovna Románova


I
Hubo un día perdido entre el asfalto de la noche
donde la mirada cedió al peso del polvo guardado en las ventanas
con las arrugas de una anciana que usa de bastón a la historia
sobre la mano porfiada bajo el yugo de la corona.

II
Cuánto valor es necesario para cantarle a los sordos su origen,
si en la nieve enterró sus ojos para quemarlos con hemofilia
en el abandono de si misma sobre el velero de una guerra,
enamorada del futuro que besó su frente y traicionó a sus labios.

III
Infame amanecer en que la luna abandonó su lecho
y permitió a la lluvia bañarse de sangre colmada de gloría,
seducida por el verso escrito por Rasputin en una fotografía,
que al velarla, se ahogó en las aguas del Río Nevá.

IV
“Alejandra”, gritó el torpedo antes de ser disparado
en el sombrío sótano de su abismal presagio.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

22 April, 2010

El retrato sombrío de una dama
A la muerte
Ahí esta, me observa desde un viejo retrato,
entre el cano y bruno de su cuerpo como un pensamiento olvidado,
donde en silencio a los días convierte en minutos
y éstos en pasado no prescrito, mueren en la cavidad de mi memoria.

Es así que la fotografía engaña al tiempo y a mis ojos con él,
para lograr adormecer a mis manos mutiladas con agujas rojas
que transportan vida a mis taciturnas venas inundando de color a la piel,
quien juega con mentir a la dama sombría que me observa por el rabillo de mi pupila.

No le tengo miedo a su imagen porque no es más oscura que la noche
ni más cruel que la indiferencia.
Ella solo es el perfil dibujado por el temor que en sepultura arrastra a los hombres,
donde en sus labios descansa la agonía dormida suplantada por las alas de un sueño más allá de los cielos.
15-08-20o9
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa Todos los derechos reservados.


"Organum" by Max Richter

15 April, 2010

Días felinos
"...Vibran en su rincón las telarañas y los ojos felices y felinos miran y de mirar nunca se cansan..." 'Una mujer desnuda y en lo oscuro' -Mario Benedetti


A mi amigo Óscar B. P.
..................por lo compartido, en espera de que sus días sean siempre gatunos.


Si hay "días de perros", ¿también hay días de gatos?


Aquí viene el sol maullando un nuevo día,
corretea a la luna cuando mueve su cola,
porque llovizna leche con gatos colgados de los árboles
que relamen sus bigotes de arcoíris sabor azúcar.

El viento ronronea en el ovillo de los pasos
mientras deshilacha a las nubes dejándolas desnudas,
quienes con rubor encumbrado buscan ocultarse entre la piel del cielo
cuando los felinos pasan y les guiñan un ojo.

Por la tarde, cuando la mañana adormece
las estrellas hilan estambre y hacen vestidos con él,
para seducir con hilos de plata la mirada ámbar de la noche,
quien brilla impaciente en espera por otro gatuno amanecer.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

28 March, 2010

Más allá...

"Memory is a funny thing. Recollections slip in and out around in time. Leave plenty of room to weave and backtrack to live them again… In my life I’ve found that memories of the spirit linger to sweeten the life.
Perphas my fondest memories are of my childhood days..."


Me gusta dormitar en el alfeizar de la ventana, mientras vuelo palomas de papel, quiero alcancen al sol para hacerle cosquillas y de su risa fluyan pequeñas chispas simulando fuegos artificiales.


Lo cierto es que en cada paloma dibujo mis sentidos con algún pequeño secreto que cuento al cielo “callando a mis ojos” en el despertar de aquel atardecer.

Puedo ver más allá en el silencio de mis ojos, aquel horizonte donde lo incomprensible es realidad. La brisa trae consigo el suave aroma a vainilla iluminando mis retinas con acuarelas. Siento como el tiempo retrocede y vuelvo a ser niña de nuevo. Mi respirar se vuelve ligero y mi sangre es fuerte.


A mi entorno colibríes mi cabello adornan con ramitas, mientras concentro en una partida de ajedrez desafiante con mi Piano, quien recita fábulas de vida.


Por las noches subo a los árboles para tratar de alcanzar a las nubes y guiñarle un ojo a las estrellas. Las ranas y los grillos como tenores y sopranos entonan canciones de cuna para que pueda dormir al tiempo que el Cello cobija mis ilusiones con una lágrima de azúcar y el Violín apaga las velas, en vigilia de mi sueño.

Al amanecer el viento a todos diluye como si fueran humo, deslizando una veta de fragancia inconfundible. Me señala el camino que llega a casa, al volver mi rostro veo a un hombre que camina junto al sol, no trae nada en sus manos, excepto una flor, un clavel rojo. Reconozco esa gabardina, ese andar pausado. Es mi papá.

Me levanto sin perder tiempo, solo visto mi bata y salgo a su encuentro. No importa que la mañana sea fresca y pueda hacerme daño, la emoción es grande, pura, vívida.

Corro para alcanzarle. Mi cabello desordenado vuela entre el tiempo mientras mis pies se hunden en la tierra de la vida. Ya veo vuestro rostro, estas sonriendo. Abrázame, enséñame a ver lo que tú ves, ser lo que tú eres en este mundo de acuarela.

Al abrir mis ojos destellan en ellos una cálida sensación, observo que aún entre mis manos queda una última paloma, con un beso de lágrima la dejo en libertad llevando consigo mi fantasía.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

09 February, 2010

Piel de noche


"El hombre no es la suma de lo que tiene, sino la totalidad de lo que aún no tiene, de lo que podría ser" Jean-Paul Sartre


Me gusta el color de tu piel
porque  el silencio se envina con el latido del ocaso,
cincelando la quincalla de vuestros ojos
con el misterio de un etéreo universo.

Sonríe y alumbra la ósmosis de los elipsis
cuando con el mar en la oscuridad son uno
perdiendo las dimensiones entre el cielo y la heredad,
olvidando cadenas empalmadas de diferencias

Hijos que de la tierra el color heredaron,
con su brío y lozana, con su beligerancia y sujeción,
donde el tormento hace sombra a una dama vestida de historia
quien con su manto de olvido seca su llanto.

Liguemos corazas como cacao con leche,
añejando con la luna su boato sobre la noche.

Clavel Rojo
© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados