27 October, 2012

Sol



Alguna vez ha considerado la posibilidad de una vida pasada, antes del ahora. 
Sonrío, yo lo recuerdo a él.


Sol, estrella cálida de mi oscuridad, 
matiz de un universo, un óvulo en invierno. 
Me deshojaste en la inmortalidad de mis pensamientos, 
para volver tu mirada color desierto. 

Del mundo hiciste un sueño, 
un árido océano reflejado a tu pupila. 
Fiebre, yo sufría en tus brazos, 
moldearon  mi piel de cristal cortado. 

Fue, amado Sol…

Cuando al despertar, en un nublado horizonte, 
mis lágrimas entumecieron, fueron escarcha. 
Agonía caucásica en mi vientre, agua con sed,
que con mi sangre quedó congelada. 

¿Cuántos desiertos han muerto desde entonces? 
El tiempo ha envejecido a mi lado, 
eternos han sido mis pasos, así como
el parpadeo de tus labios. 

Eres Sol y yo amado mío; un trozo de invierno. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

22 October, 2012

The piano was you



Returning from college, craved a little romp on the grass, breathing in the green forest. Not believing that the unexpected happen that day. In the immortal silence of the forest, I could hear my piano singing, no one but I played that instrument. Who dared?

White was the foam on percussion,
a swing of soft contrasts.
Was your skin caressed my tracks,
the steam of my silence.

A touch of orchid on me,
the kiss of a chord thirsty.
Bold, reckless dreamer,
a natural touch our lives.

Thus, that the piano was born,
born foam in his hands
and I with him in the beating of your heart
on the passion of its ocean.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados. 

19 October, 2012

Ulysses




...Always a hero comes home...

Al desliz del borde de su sonrisa
elocuente y triste, diáfana y ausente.
Son sus manos el escondite tras los acordes, 
cuando su corazón calla al latido de silencio.

Ha sobrevivido entregado a sus pasiones, 
como la plegaria vacía de un suspiro. 
Son mis ojos, que no pierden detalle sobre él
tan aburrido y actuado. 

Mis pensamientos han quedado cautivos, 
entrecortados en el pentagrama de sus pasos.

¿Cómo conversar con el miedo que  inspira?
Si de la incertidumbre ha hecho mi reflejo,
con el espejo incrustado en sus retinas cuando me mira.

Su voz emerge como una nota en mutis, 
una afonía del palpitar de mis sentidos, 
cuando de Ulysses escucho mi nombre, el único,
que al igual que mi padre solía nombrarme. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Hola amigo lector

Hace muchos amaneceres que no volvía a este, mi espacio. No quería volver hasta tener algo significativo que escribir en él. Hoy quise volver a mi hogar, con Ulysses. Vecino de mis pensamientos, tan solitario como la pluma que sostiene mi mano. Un músico que ha vuelto a su hogar, os presento a Ulysses.