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20 May, 2011





A Adrián Vemo, en su aniversario de nacimiento desde las afueras del continente...
“(…)es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo…” “Hagamos un trato”, Mario Benedetti.

Hay aves en este desierto nublado,
donde mis pies sobrevuelan desnudos,
con la huella húmeda de mis pensamientos,
lugar dónde él reside, en la avenida de mis pasos.



Hoy quiero olvidar la compostura y sentido de dogmática textura de mi personalidad, misma que es esclava de una ilusa tradición. Hoy quiero respirar su libertad, su aliento hermano de otra Tierra.


Abrir mis brazos y sentir su abrazo de cierzo,
con un beso de espuma sobre las mejillas,
y una lágrima que escurre del mar a los labios ,
un goteo que inunda de sal su recuerdo.


En la orilla buscaré su sonrisa, esa que sabe a mar al momento de escribirle mis taciturnas líneas. ¿Dónde estará ahora? Disfrutando su tarta con amigos, escribiendo unas líneas a su enamorada o quizá solitario en el camino de aquel parque donde nunca le conocí.



Y yo, viva en mi naturaleza inerte,
amaso muñecos de nieve amarilla
mientras les susurro, en mi desequilibrio, sobre ti.


-Hubo un poeta, uno que dibujó un poema que es de nosotros.- recito en mi delirio. Como una promesa que vive sobre la pulpa blanca de los árboles y la tinta de una arcaica vida. Un pacto de tan solo existir uno en el otro, por siempre.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

20 May, 2010

El ósculo del fuego
Esta noche mi violín es suyo, esta madrugada la música emerge de él. Para mi hermano Adrián en su aniversario de nacimiento…

“Si tu eres viento, yo soy fuego…”

Esta noche acurruco mis labios en el vapor de una sonrisa
y su imagen se vuelve más vívida en el calor de la chimenea,
quien ilumina el diapasón de mis dedos, con una Sinfónica caricia.

Giran, giran las estrellas en un remolino de versos
en el paso doble de la voz que hace eco en las montañas
alimentando al fuego que respira el mar en la danza de las olas.

Cuántos sentidos cantan en la alborada de mayo
con el violín consumido por el candor del viento
en un ósculo que incendia a la Tierra y baña a los cielos.

Mis huellas se deslizan entre llamaradas que forman nubes
para que a su amanecer recuerde cómo encontrarme
siempre en aquella vereda, oculta a los ojos del hombre.

Esta madrugada es de fuego, y yo, disuelta en la brisa
le canto a su corazón para mecer el brezo,
donde dormita su pupila caminante, sobre la faz de un beso.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

28 April, 2010

Bajo un mismo cielo, como hermanos
Inhalar, exhalar, inhalar, exhalar… qué sencillo es escribirlo y más aún hacerlo. Al menos lo es para la mayoría de las personas. A mi me gusta, porque es escucharme en esta tarde silenciosa donde mi cuerpo responde a mis pensamientos, cuando las pupilas se pierden entre las nubes que celosas intentan ocultar a las estrellas, quienes somnolientas levantan sobre la cortina del ocaso.

Y entonces; le imagino, le toco, le conozco. Es una imagen borrosa de mis manos, un dibujo que sonríe entre los versos de un chico que al sol despierta para recordarle que hay un nuevo día. Donde el viento es el vigía de sus pasos y el cielo, le dibuja con la fragancia de la tierra como un secreto en la distancia que reconoce sus huellas con alas, líricos labios y corazón en libertad.

Cuando el tiempo me platica sobre él me hace observar mi reflejo y encontrarlo al otro lado del espejo. Yo quisiera ser como él y amar de manera intensa, profunda y leal. Vivir al día con la espera de lo que depare el mañana para conocer y comprender a ese mundo injusto, que es oculto para muchos. Donde a pesar de todo, es más libre de lo que yo podría llegar a ser.

¿Alguna vez han sentido identificados con alguien, como si se le hubiese conocido sin nunca haberos visto o tocado?

Así es él para mi, un chico peruano llamado Adrián. A veces él suele decirme que es producto de mi imaginación y yo en ocasiones suelo creerle. Sin embargo al “callar mis ojos” y recordar su "picaresca mirada", observo al cosmos que flota sobre el mar de un deseo pendiente escrito en la planta de vuestros pies, que algún día os llevarán por el mismo jardín secreto, empapados por la lluvia de una fantasía que por confidente de la mano camina junto a la poesía, como hermanos.
Clavel Rojo