Breve ensayo al criterio
"Eppur si muove"
Galileo Galilei
Sentir o pensar, dicotomía de todo humano. Incluso basado sobre el entendido del bien y el mal, esa eterna balanza en la que mantenemos subyugado vuestro criterio.
Por un lado vuestra libertad natural, donde buscamos desesperados satisfacer vuestras necesidades sin limitación alguna, y por otro, la libertad racional donde bajo un sistema de orden jurídico sobrellevamos vuestra libertad basada en derechos y obligaciones que modulan vuestro actuar y por ende, los tres estados del pensamiento, como afirmaría Comte.
¿Cómo sabe el hombre cuando hace bien? ¿Quién le dijo acaso que ello era lo correcto? Y su antagónico, ¿Quién os dijo que son malos? ¿Cuáles son los fundamentos para decir que una persona es pecadora?
Cuando era niña, en una ocasión sin desearlo rompí un tazón de porcelana muy apreciado en casa, éste constaba de un valor monetario e histórico, además de servir como ornamento. Hice mal sin quererlo, ¿por ello se le considera a una persona mala? O bien, decido darle un pan al hambriento, estoy haciendo un bien, por lo tanto ¿soy buena?
El ser humano toda su historia ha tratado de tener claros los parámetros sobre el bien y el mal, en un sentido de justicia ya sea terrenal o bien espiritual. A mi parecer, bajo esta línea hemos cometido errores que han marcado de manera trascendental la ideología del hombre.
Históricamente hemos hecho diferencia entre nosotros juzgando sobre lo que se cree correcto y lo que no lo es. Aquello que es diferente a vosotros, es por tanto sin intensión de comprenderlo, rechazado. No era esa la justificación de un Ku-kux-klan, el racismo, el nazismo, la Santa Inquisición, el Oscurantismo en la Edad Media, The Malleus Maleficarum (Latin for "The Hammer of Witches), Cruzadas, el esclavismo, un Circo Romano
¿Cuál es la verdad? Somos tan vulnerables que lo que antes podríamos haber rechazado, hoy lo consideramos especial. A veces pareciera que perdemos la memoria en la creencia de que avanzamos pero en realidad caminamos en círculos, donde la constante es el Poder de unos sobre otros, el liderazgo bajo una ideología concebida y que inconscientes, como al romper el tazón, aceptamos.
Las mayores precursoras sobre el concepto del bien y el mal, son las religiones. Sonrío, no hablaré específicamente de alguna, no deseo incomodaros. Sin embargo he estudiado y escuchado a las que por lo menos mantienen una presencia considerable en la población mundial. Y puedo deciros que lo correcto para unos es perverso para otros, inconcebible. Simplemente observan al mundo desde dos ventanas distintas. Se declaran la guerra y en realidad ni siquiera se conocen. Es más sencillo especular, ser antagónicos a intentar solo escuchar y tolerar. Como aquel que da un pescado al hambriento y calmar su apetito por un día, que enseñarlo a pescar y volverle autosuficiente toda su vida.
Yo misma no comprendo el bien o el mal, sin embargo considero se complementan. No puede sobrevivir uno sin otro. Sabemos que hacemos bien porque ya hemos conocido el mal y viceversa. Es la experiencia de la vida, es inefable a ella.
Yo no conozco a Dios, tampoco he hablado con él. Y con ello refiero al ser en el que todos creemos, con sus mil nombres, mil historias. Al final recae en uno solo, uno al que le hemos dado vida, personalidad.
No deseo contrariar a nadie, pero qué mas amor por él, que el respeto entre nosotros en dualidad con la natura, con el mundo en que vivimos. Donde Dios está presente en los pulmones de un bosque, en la inmensidad del Mar, en lo profundo del Universo, en la osadía del Desierto, en mi igual, en los brazos de una madre, en el beso de dos enamorados, en el llanto de un niño, en los secretos de la vida.
Este es un ensayo muy sencillo, un epítome abstracto de un conjunto de ideas . Yo disculpo si alguna persona se ha sentido ofendida ante estas letras, lo lamento. Podrá decirlo con confianza si así lo desea, si algo favorece a un desarrollo psíquico es escuchar a los demás.
Coloco una escena de una película muy significativa para mi, no puedo dejar de pensarla, de analizarla y a su vez abordarla a varios contextos actuales. Se llama “Ágora” de Alejandro Amenábar.
Clavel Rojo
¿Cómo sabe el hombre cuando hace bien? ¿Quién le dijo acaso que ello era lo correcto? Y su antagónico, ¿Quién os dijo que son malos? ¿Cuáles son los fundamentos para decir que una persona es pecadora?
Cuando era niña, en una ocasión sin desearlo rompí un tazón de porcelana muy apreciado en casa, éste constaba de un valor monetario e histórico, además de servir como ornamento. Hice mal sin quererlo, ¿por ello se le considera a una persona mala? O bien, decido darle un pan al hambriento, estoy haciendo un bien, por lo tanto ¿soy buena?
El ser humano toda su historia ha tratado de tener claros los parámetros sobre el bien y el mal, en un sentido de justicia ya sea terrenal o bien espiritual. A mi parecer, bajo esta línea hemos cometido errores que han marcado de manera trascendental la ideología del hombre.
Históricamente hemos hecho diferencia entre nosotros juzgando sobre lo que se cree correcto y lo que no lo es. Aquello que es diferente a vosotros, es por tanto sin intensión de comprenderlo, rechazado. No era esa la justificación de un Ku-kux-klan, el racismo, el nazismo, la Santa Inquisición, el Oscurantismo en la Edad Media, The Malleus Maleficarum (Latin for "The Hammer of Witches), Cruzadas, el esclavismo, un Circo Romano
¿Cuál es la verdad? Somos tan vulnerables que lo que antes podríamos haber rechazado, hoy lo consideramos especial. A veces pareciera que perdemos la memoria en la creencia de que avanzamos pero en realidad caminamos en círculos, donde la constante es el Poder de unos sobre otros, el liderazgo bajo una ideología concebida y que inconscientes, como al romper el tazón, aceptamos.
Las mayores precursoras sobre el concepto del bien y el mal, son las religiones. Sonrío, no hablaré específicamente de alguna, no deseo incomodaros. Sin embargo he estudiado y escuchado a las que por lo menos mantienen una presencia considerable en la población mundial. Y puedo deciros que lo correcto para unos es perverso para otros, inconcebible. Simplemente observan al mundo desde dos ventanas distintas. Se declaran la guerra y en realidad ni siquiera se conocen. Es más sencillo especular, ser antagónicos a intentar solo escuchar y tolerar. Como aquel que da un pescado al hambriento y calmar su apetito por un día, que enseñarlo a pescar y volverle autosuficiente toda su vida.
Yo misma no comprendo el bien o el mal, sin embargo considero se complementan. No puede sobrevivir uno sin otro. Sabemos que hacemos bien porque ya hemos conocido el mal y viceversa. Es la experiencia de la vida, es inefable a ella.
Yo no conozco a Dios, tampoco he hablado con él. Y con ello refiero al ser en el que todos creemos, con sus mil nombres, mil historias. Al final recae en uno solo, uno al que le hemos dado vida, personalidad.
No deseo contrariar a nadie, pero qué mas amor por él, que el respeto entre nosotros en dualidad con la natura, con el mundo en que vivimos. Donde Dios está presente en los pulmones de un bosque, en la inmensidad del Mar, en lo profundo del Universo, en la osadía del Desierto, en mi igual, en los brazos de una madre, en el beso de dos enamorados, en el llanto de un niño, en los secretos de la vida.
Este es un ensayo muy sencillo, un epítome abstracto de un conjunto de ideas . Yo disculpo si alguna persona se ha sentido ofendida ante estas letras, lo lamento. Podrá decirlo con confianza si así lo desea, si algo favorece a un desarrollo psíquico es escuchar a los demás.
Coloco una escena de una película muy significativa para mi, no puedo dejar de pensarla, de analizarla y a su vez abordarla a varios contextos actuales. Se llama “Ágora” de Alejandro Amenábar.
Clavel Rojo
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