23 February, 2011

La Tierra y la Luna

“In our darkest hour, in my deepest despair. Will you still care? Will you be there? In my trials through our doubts and frustations, in my violence, my turbulence, through my fear and my confessions, in my anguish and my pain. Through my joy and my sorrow.
In the promise of another tomorrow, I'll never let you part, 'cus you’re always in my heart” M. J.


A mi hermano en su aniversario de nacimiento

Es la tristeza un avispón frío y turbulento,
eriza mi sosiego como el granizo bajo los pies
amoratados por el impasible silencio,
que amordazan mis gélidos latidos.

Pero, con el primer suspiro de alborada
emerge la detallada silueta de su palabra,
una sombra de sol que apaga mi duelo
y enciende el brío que da vida a la calma.

Él, una péndola olvidada en el espacio,
la voz primera que abrazó a mi madre
y la fotografía de mi padre en heredad,
mi carne y sangre, un único horizonte.

Somos el día y la noche,
interpolados en una Pangea para dos,
inseparables como el río de la lluvia
y la Tierra lo es de la Luna.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

21 February, 2011

Has vuelto


Mi made ha vuelto a casa, el ambiente se perfuma con su aroma...

Amo tus ojos de avellana,
junto a la tenue sonrisa de tus mañanas
porque suelen replicar campanadas de vida,
cálida lisonja a mi necesidad de saberte.

Eres el verso de la fémina experiencia,
la caricia más dulce que el viento recita.
Una palabra que colma la fragancia de tu arribo,
el beso eterno de la lágrima de una rosa.

Cada fragmento de tu historia, uno a uno tus detalles,
los he bordado en mis recuerdos,
vivos en la piel de tus hijos, que somos carne;
tu humilde legado por el mundo.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

07 February, 2011

Memorias de Vapor

"El pasado es lo que recuerdas, lo que imaginas recordar, lo que te convences en recordar, o lo que pretendes recordar." Harold Pinter

Las memorias suelen ser destellos de polvo
cuando observo a este jardín pausado,
donde las grietas emparedadas lagrimean
en el hipar de las puertas que son abiertas.

Mi sombra empalidece en este oscuro silencio
cuando los espejos sonríen y dejan ver sus arrugas,
es un antiguo pasado, una gaita en el tiempo,
un piano marchito por la polilla del recuerdo.

Vivo en la retentiva de fantasmas olvidados,
entre telarañas que sollozan su paso por la historia
ahora escrita en los enmohecidos ventanales
donde también mi nombre se rotula con vapor.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

05 February, 2011

Una discupla
En el mundo todos convivimos de una forma u otra, la globalización os ha acercado a culturas que tiempo atrás se podía considerar lejanas, un vago sueño de los libros de geografía e historia.
Ahora es que podemos conocer a personas de otras partes del mundo, es así como mi padre mexicano conoció a mi madre.

Hoy, siento vergüenza por la ignorancia demostrada en un programa británico, donde por medio de la sátira humillan y ofenden culturas ajenas a ellos. Por favor, sé que mi espacio no es popular en la web, pero a todos los mexicanos que leen estas letras con humildad les ofrezco una disculpa.
Mi padre era mexicano, fue un hombre humilde que trabajó para ayudar en sus estudios. Fue brillante en biotecnología dando avance biogenético a Inglaterra.

Los frutos más ricos que he probado son los dados por un árbol mexicano, las melodías con tanto brío como las de un Mariachi, con la emoción de los violines y guitarras, hace que mi corazón sonría. El color y la sonrisa de su gente me cautiva el alma. Y el aroma de un Mole con Chocolate o de Tortilla con fruto Aguacate y Chile representan a mi padre, una parte trascendental mía.

Por favor, no se juzgue a todos británicos por la ignorancia de un grupo. En verdad yo esfuerzo por aprender un poco más, siempre con una constante que mi padre os solía decir; procurar el respeto a los demás. Y así será hasta el último de mis días.

29 January, 2011

Un pequeño espacio

Hoy he detenido el tiempo en el segundo preciso en que la noche y el día desaparecen, justo en el intervalo de una acotación entre arpegios, en ese diminuto espacio entre las moléculas que conforman mi propia existencia.

Y justo en ese momento mi ser como hija, hermana o humano se olvidan. Solo sobreviven mis pensamientos que flotan junto a las nubes blancas y tersas, en un espacio más allá, uno que mis ojos no logran tocar.

Es mi curiosidad que se dilata por ese infinito Universo, por lo que cobija a una verdad desconocida por el mundo. Esa verdad que conforma a la rutina de los seres vivos. ¿Quiénes somos? ¿Por qué somos? ¿Para quién somos? Suelo cuestionarme cuando algunos amaneceres me sorprenden removiendo entre el titilar de sus silencios alguna palabra que parezca divina.

Es el sol el guardián enigmático de un secreto, el centro de nuestra galaxia interior, la estrella que por si sola deslumbra a nuestros ojos para impedirnos ver el otro extremo de una realidad que parece nada. O en verdad que será un todo dibujado fuera de toda creación humana, un ignoto sueño para nosotros que tan solo somos pequeñas moles de energía.

Si, pequeñas e insignificantes moles, un grano de arena en un vasto desierto, un destello de alguna estrella muerta hace billones años luz, el escarpín de un recién nacido, un beso primero, la emoción de un “te quiero” y ¿por qué no? Una bala entre guerras, desnutrición de igualdad y hambre de poder. Quizá una razón por la que el Universo no comparta con nosotros sus arcanos, silenciando sus perpetuos misterios.

Por ello suelo cerrar mis ojos, evito llorar, tal vez por una oportunidad de algún día tocar un poco de esa verdad. Es entonces que vuelvo a ser hija, hermana y humano. Con mi madre, mis hermanos, mis abuelos. Ellos son mis arpegios, mi amoroso y diminuto espacio de vida frente a éste Universo y sus secretos.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

24 January, 2011

En el solsticio de un aroma

Mi abuela suele decir que las personas perduran en el aroma que despide su piel, por siempre único.

Al suspirar el viento el hedor de la ausencia,
en esa soledad que colma los espacios
e hiere la esencia de las palabras taciturnas,
nace en mi memoria el retazo de su aroma.

Es acaso la canela somnolienta de mi pecho
o el guiño de las estrellas por la aurora
que imagino la costa de su cuerpo,
un éxtasis salino, licor de mis pensamientos.

-Te amo- susurra el vaho de mi silencio.
porque es perfume negado a mi aliento,
el solsticio inerte de la Antártica de mis besos,
vivos en el sahumerio de mis deseos.

¡Qué desdicha es no beber el tacto de su incienso!
Colmar mis sentidos con su filosofía nocturna,
y aromatizar su pupila con mis labios,
ahora mudos, austeros de la cata de un amor.



Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

18 January, 2011

Cuerpo y corazón

No defiendo o justifico la prostitución, sólo escribo a quienes se dedican a ello con respeto y consideración a su situación. Todos escribimos al amor, hoy yo he decidido escribir a quienes venden su cuerpo y corazón.




Cuando el alba levanta sus últimas caricias
despierta en su mirada un rocío disecado,
con la retina rasguñada por la soledad
y la cicatriz de un llanto, un gemido olvidado.

No hay amor versado sobre sus senos
o un nombre clamado en el vello de su cuerpo,
solo un deseo agotado sobre la piel marchita
en el amargo sabor a peculio sobre sus labios.

¿Cuál ha sido su nombre esta aurora?
Es la necesidad que hiere a la dignidad
cuando bebe el espeso pudor por la noche,
beodo por el rubor que desviste sábanas.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Yo espero no herir o fastidiar con mi humilde escrito, si he faltado ofrezco una disculpa. La melodía "Cuerpo y corazón" originaria de Ignacio Cano, interpretada por el grupo español Mecano.