09 February, 2010

Piel de noche


"El hombre no es la suma de lo que tiene, sino la totalidad de lo que aún no tiene, de lo que podría ser" Jean-Paul Sartre


Me gusta el color de tu piel
porque  el silencio se envina con el latido del ocaso,
cincelando la quincalla de vuestros ojos
con el misterio de un etéreo universo.

Sonríe y alumbra la ósmosis de los elipsis
cuando con el mar en la oscuridad son uno
perdiendo las dimensiones entre el cielo y la heredad,
olvidando cadenas empalmadas de diferencias

Hijos que de la tierra el color heredaron,
con su brío y lozana, con su beligerancia y sujeción,
donde el tormento hace sombra a una dama vestida de historia
quien con su manto de olvido seca su llanto.

Liguemos corazas como cacao con leche,
añejando con la luna su boato sobre la noche.

Clavel Rojo
© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

06 February, 2010

Amor





Una ocasión un amigo me preguntó por el amor, si creía en él, si lo había vivido. Ya que no suelo escribir sobre él... Me quedé reflexionando y como respuesta surgió este escrito con fragmentos de mi memoria.
En respuesta a mi amigo Adrián Vemo

Enciende la luna papá, para poder veros,
y así, al ritmo del mar comenzar a bailar,
para acariciar a las palomas de vuestras manos
girando sobre vuestros talones de amapolas.

 
No empañes vuestros ojos,
ni de ellos la lluvia permitas recaiga,
recuerda que a vuestro júbilo en el corazón os acompañamos,
abrazados en la lisonja de vuestros brazos.
---

-"Solo quiero conocer de la vida;
si son iguales los declives en un espejo
como el ocaso de una alborada,
y si de ello la palabra amor significa algo"-

-En aliento-
-"El amor corre entre nosotros para manteneros vivos,
como el aroma de mil especias de colores
que emergen al vuelo de los sueños."-
---

Agitaron, mis memorias, el campanario que alberga la quietud
como góndolas esparcidas por el mundo.

©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

04 February, 2010

Escultura en movimiento

"La belleza perece en la vida, pero es inmortal en el arte"
Leonardo Da Vinci

A Isabella, mi hermana


Bailarina tallada sobre viento,
vuestra silueta se delinea con hilos de plata
para hacer de vuestro contorno un brillante lucero,
manteniendo en escalafón a los sentidos.

Extiende los brazos cual cisne al emprender vuelo
endulzando a las pupilas con el desliz del cielo,
creando música en cada movimiento,
que se vuelve cuna sobre las nubes de sus alas.

Obra de arte, pincelada de inspiración
que desliza sobre la luna su pasión,
respirando estrellas que reflejan vuestros ojos,
palpitando sobre hielo, los suspiros.

Hermosa damita que al vaivén de las olas
os arrulla con emotivos placeres ópticos.
Misma que acaricia con encanto a las ilusiones
de una escultura en movimiento.


Clavel Rojo
©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

02 February, 2010

Milagro


Es la muerte lo único que todos como seres humanos mantenemos seguro, no sabemos cual será el resultado o la respuesta a ella. Yo misma busqué esa respuesta, una que me costó un año de mi vida. Comprendí ante la ausencia que la vida se manifiesta en analogía a las notas de una melodía, donde el “milagro” no consiste en lograr eternizar la última nota de nuestro aliento, sino en el cierre de vuestra sinfonía donde el silencio eleva  una nueva composición conformada de los ecos de una vida pasada  aun latente en los vivos. Con ello hago la referencia a todo el cariño que dejamos sembrado en el corazón de los demás, formando sinfonías complementarias llenas de enseñanzas basadas en el amor.

Ese milagro que muchos hemos perseguido no es precisamente la cura mágica del ser amado, no es que la luz vuelva a sus ojos o que el ausente camine entre los vivos, ese milagro consiste en la esperanza de un reencuentro, incluso en la resignación. En aprender a vivir con el dolor de una pérdida. Afrontando nuestros miedos, angustias y frustraciones.

Al morir mi padre quise alargar su vida, no física pero si en pensamiento. Creí que aun me faltaba tanto por aprender de él que busqué cualquier cosa que me acercara un segundo más a su vida, entender su enseñanza, su corazón, su alma. Como si quisiera estirar una liga agotando todo aquello que necesitaba. Pedí una prórroga en la universidad, realicé unos trámites y me fui a América. Aún escucho a mi madre a mi partida, me dejó ir para conocer y aprender por mi misma que no todo siempre es sencillo, que se debe padecer para aprender a valorar.

En México, su país, aprendí de cada edificio donde podía ver reflejada su mirada. Fui a su universidad en busca del anuario. Localicé algunos de sus compañeros de escuela, sonrío, al entrevistarme con ellos fue como si me hablaran de alguien que acabara de tomar el tren y yo solo llegase unos segundos tarde a su encuentro. Al encuentro con su vida, con sus gustos; comiendo en los lugares donde solía hacerlo, caminando en las que fueron sus calles cotidianas, disfrutando de los escenarios que lo acompañaron muchos años de su vida.

Obtuve algunas fotografías aun en blanco y negro de él cuando era niño, conocí las tumbas de mis abuelos paternos. Sonrío, incluso pisé las aulas donde él tomó asignaturas. Era tan bello, me conformaba con solo eso, con perseguir lo que quedaba de él sobre la tierra, aquello que no conocía. Fue como leer la novela de su vida desconocida, donde cada descubrimiento se convirtió en un capítulo que me acercaba más a él. Podía verlo, escucharlo, olerlo. Recuerdos se forjaron en mi corazón, persiguiendo las vetas de su aliento.

Fueron 365 días de mi vida que dediqué a la búsqueda de un regalo, un milagro que me hiciera sentir su presencia. Lo logré, pero no en la concepción original. El dolor y la frustración me cegaron. Abandoné a mi familia, mi realidad, mi entorno para vivirlo a él, para respirar un instante de su vida. Dejé a mi madre y hermanos quienes sufrían como yo. Fui egoísta en buscar mi propia absolución olvidando el deseo de mi padre de manteneros siempre unidos entre nosotros en apoyo, en amor.

No me di cuenta que el milagro no consistía en buscar a mi padre más allá de sus antiguos amigos, estudios, fotografías, calles y recuerdos. Estaba en el lugar donde no consideré buscar, estaba en mi madre, en mis hermanos. Estaba en mi.

Clavel Rojo
©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

28 January, 2010

Silente espera




"A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear." Marcel Proust

¿Dónde estas luciérnaga del día?

Responde volátil hoja de menta en mi garganta,
para preguntaros por vuestra ausencia,
toda perpleja de esperanza.

Siendo mi sol de noche,
aquel que en intimidad conmueves a los pétalos
parar de ellos hacer vuestras alas
que inventan lejanas utopías.


Mi cielo llora el anhelo,
como si vuestra falsa caricia alimentara mi cuerpo,
con temor al demandar un sentimiento,
uno que eterniza en el sesgo de mi razón.

Mira el horizonte, parece estarme esperando,
aun con el camino vilipendiado,
no quisiera recorrerlo,
si, algún día de vuestra mano me columpio.

Sonrío ante ingenua ilusión,
tan incierta que del sonido el silencio me acompaña,
con tintineo del grillo de mi insomnio,
al imaginar de vos un rostro.

Cielo azul de mi vestido,
llama su atención en alguno de mis días,
para lograr a mis silentes ojos
franquearse a la percusión de un solo atisbo.


Clavel Rojo

© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

26 January, 2010

Torii




Se dice que los Torii son las puertas ancestrales que sirven de portal al mundo de los muertos, donde en respuesta a mi plegaria he visto a mi padre.

Exhalar del frío a mi sol la nostalgia,

ella que me hace navegar
entre los luceros de porcelana del iris de vuestra mirada,
permitiendo retroceder en alientos exiliados de recuerdos.

Magia en forma de esperanza escarlata,
levitando a mi esencia sutil aroma,
cual mensaje de humo de algodón,
es de los ancestros la puerta.


Dormir, quiero dormir… Si al cerrar mis ojos
veré vuestra sombra fija al interior,
con brazos abiertos al calor del fuego
con fraternal huella de amor.

Ahí, os esperas inmóvil con sonrisa etérea
de mi ingenua ilusión dibujada con acuarelas,
que me incita a correr como niña hacia vuestro refugio,
aunque de vos solo distinga el soplo de vuestro perfil.

Abrázame, impregna de mi afecto vuestro bálsamo,
para recordar a mi despertar el tacto de vos sobre mi piel,
colmando de palabras mi plegaria con fragancia a clavel.

Clavel Rojo
© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

21 January, 2010

Raíces



A un clavel
Domingo 03, enero, 2010


Inspiración, empezar mi carta con ella, con la palabra que ha invadido mi pensamiento, corazón y espíritu las ultimas semanas.

Es respirar los vestigios de una vida con la mano de mi abuela sobre el hombro. Bella mujer que mantiene la flor de una esencia desvanecida que ahora parece un sueño, historia que la enorgullece y eleva sobre lágrimas de unos ojos pequeños que resguardan secretos de una vida dedicada al arte, cultura y servicio.

No podría encontrar a una mujer tan distinta de mi. Una mujer tan hermosa que aun con el tiempo, de un hombre logra mantener la mirada fija. Ella, mujer culta, siempre delicada y encantadora. A veces podría no parecer natural, porque de su comportamiento se incluyen los dogmas aprendidos de un tiempo casi olvidado en la modernidad.

Es ahora donde su antigua Okiya, me señala. Se ha convertido en una tienda de ropa convencional y algunos ornamentos para hogares de turistas. No llores abuela, que de los escenarios aun vos os mantienes. Sos el significado viviente de todo aquello, igual que Monte Misen, perenne y sagrada. No ves acaso tierna mujer que sos tan fuerte como el gran Torii del Santuario Itsukushima, vos como ellos aun os mantienes en pie.

Brindemos con Sake, brindemos por el pasado desvanecido. Por la belleza de vuestros ojos que reflejan aguas del Mar Seto. Tierna dama de la antigua Hiroshima, esperas del Torii atravesar para a vuestros hermanos kami recibir. Todos en espera de recibiros del otro lado del mar.

Mi abuela, tan fuerte y emblemática, a los ojos de mi abuelo lloras cuando de éste las lágrimas brotan en el Santuario Yasukuni, jinga de vuestros hermanos caídos en combate. Temiendo si de la muerte sea de vosotros la separación eminente.

Yo que más puedo deciros, si yo misma le comprendo poco. Si la mejilla aun me arde por la bofetada recibida hace unos años, aun duele. El honor de mi abuela debí haber insultado. Mi simplicidad contrasta con aquella dama compleja. Yo, que hace años renuncié a la espera de un halago de su parte, hoy recibo en respuesta de aquella bofetada la razón de su desencanto a mi persona.

Siempre tan distantes, ahora estábamos sentadas frente una de la otra con el Monte Fuji de testigo, serían sus ojos cansados que al mirarme a su historia retornó, detalles que me confesó quedaron grabados no solo en mi memoria sino en el corazón. Detalles de una niña huérfana que para sobrevivir aprendió el significado de mujer de aquella época; renunciando al amor con eterna sonrisa de porcelana. Sería el momento, el Sake o la presencia de Fuji que atreví a mencionar.

-“Aun me duele Abuela”- solo dije ello, como si llevásemos horas hablando solo sobre ello. Sin importar la falta de coherencia a mi frase esperé de ella una respuesta. No de la bofetada. Sí de la indiferencia, de mi incapacidad de agradarla, de no ser más que la nieta carente de gracia.

Al mirarnos por un largo silencio, temí recibir de ella una segunda bofetada. Hubiera sido más cómodo que solo mirarme.

-”Has sido amada por tu padre y abuelo, sin importar tu rechazo a mi criterio, mi educación embargada de costumbres ahora olvidadas. Eres silente y rebelde como el viento, a veces logras articular sonidos, todos ellos indescifrables con esa esfera de misterio que cautiva. Cuando te observo me veo en el Seto, sos de mi el Kakure no miya.”

Miré hacia la ventana. El Monte Fuji parecía más alto que hace unos instantes, y es que, entre las nubes se asomaba.
 
Escrito traducido y extraído de mi diario
08-año 2010
Clavel Rojo
 
© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados
 
Kakure no miya en japonés; Santuario de los muertos.
Mar Seto; mar interino de Japón.
Sake en japonés; bebida alcohólica a partir del arroz fermentado.
Santuario Yasukuni; es un santuario a los kami de soldados caídos con honor en combate.
Kami; espíritu de ancestros resguardados del otro lado de los Turii.
Turii; Puertas que llevan al mundo de los muertos, nuestros ancestros.
Santuario Itsukushima; Santuario sintoísta sobre el agua.
Okiya; casa de Geishas del antiguo Japón.
Monte Fuji; el pico más alto de todo Japón. Esta en la isla Honshu. A pesar de decirle comunmente monte es un volcán.
Monte Misen; la montaña más alta de la isla Itsukushima.