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20 April, 2012

Un momento en el tiempo y espacio



Hay días, cuando el agua escasea y los amaneceres se opacan, que llamo a mi soledad por su nombre. No es que sea una conocida reciente, más bien desde niña aprendí a jugar con ella. Siempre solitaria, el silencio me ayuda, me acompaña.

No he sido de muchos amigos, me temo que suelo distanciar a las personas. No con intensión, quizá mi amiga soledad termina por ahuyentarlos. Diría mi hermano; “siempre oculta en las mazmorras de un sueño” para él, una vida desperdiciada, la mía.
Siempre en casa, fúnebre hogar en la eterna espera por el fantasma de mi padre, quizá vagabundo por el jardín o vuelto por uno de sus viejos puros cubanos. Así suceden los minutos en horas, los días de música que asegure su retorno a casa. El prometió, me lo prometió.

Momentos así, cuando busco en el paño de la ventana un rostro. Las lágrimas perforan el eco de la tristeza, de apariencia joven y añeja de corazón, tanto como los árboles que ocultan mi casa en el bosque y las leyendas que en él se susurran.
Hoy mi familia ha huido de todo ello, su historia, sus memorias. Han emprendido el viaje más allá de la neblina que engalana a la alborada. Y yo, que siempre vuelvo sobre mis pasos, al lago que besa las rocas donde Nessie reposa, al viento de Gaita, olor a pino y al árbol, -mi árbol-, donde mi padre yace dormido.

Cuando se pregunte quién soy, quién fue él. Qué es la soledad. Os aseguro, es sólo un momento en el tiempo y espacio. Un clavel rojo.




Clavel Rojo

21 October, 2011

Back home
14/10/11



Today, when I came back home the day of your death, I found my memories with dust on the shoulders ... My home is deep and voluble. It has corners in which, after such absence, I miss the taste like be home.

In the garden, the bushes have grown up with mysterious fragrances that I've never knew. The poplar planted at the bottom was slender, almost invisible, is now an adult. Its bark has wrinkles of wisdom that go up to heaven and are expressed in a continuous shaking up new leaves.


The chestnuts have been the last to recognize me. When I was impenetrable and hostile to their bowers bare and dry, high and blind. Now they proudly greeted me upon my return.

The library's books have a deep smell of autumn. All things are the most imbibed absence.
The smell of books is something deadly that goes straight to my face and the intricacies of the soul, 'cause it's a smell of oblivion, a buried memory.




Clavel Rojo

30 June, 2011

Mecánica cuántica










Cada sábado último de mes, solía sentarse sobre aquel sofá de un ahora azul deslavado. Tomaba el libro de mecánica cuántica en la espera de comprender, quizá un vector más del universo. Ese día fumaba un puro cubano y con él, una gran nube de moléculas flotaba, y yo con ellas jugaba.


A mi padre en el que sería su aniversario 57.


Cuando el sol se suspende sobre el polvo
y el silencio fallece en la percusión de mi corazón,
puedo distinguir su sombra de humo,
muta sobre mis pupilas, vive de mis recuerdos.

Las partículas se transforman en vectores,
con sus pasos en ideas y las ideas en sistemas.
Sobrevive en la mecánica cuántica de mi cerebro,
en la tuerca de mi memoria, sutil teoría.

Así permanece, suspendido en el aire,
como la molécula que construye mi autopoiésis
en el ensamble de mi estructura atómica,
la razón heurística de mi existencia.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa.Todos los derechos reservados.

10 March, 2011

Stella Polaris

Photo by Pompiliu Alexandru

“Cuando camines por el mundo y te hayas perdido, solo debes buscar en el cielo a la estrella Polaris, ella iluminará siempre hacia el norte…” L.M.O.R.W. (mi padre)

Hay segundos en que mis ojos son sordos,
tropiezo con mis miedos y la confusión.
Una oscuridad ciega en la palma de mis manos
coexiste con la turbulencia de un silencio.

Ha caído la noche como el polvo en la madera,
una mancha gris en un giro de tuerca del corazón,
como gritarle al mundo lo que soy
y esconderme detrás de mi propia ausencia.

Ilumina Polaris éste voluble instante de mis pasos,
no permitas bese la locura de esta soledad.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

30 June, 2010

Un recuerdo ahogado en mi lago de soledad


"Prefiero morir mañana a Vivir cien años sin haberos conocido” Rebecca Rolfe


A mi padre en el que sería su aniversario de nacimiento número 56
Hoy mis ojos son mudos,
como un pez fuera del agua
ahogado en un río de llanto
en el recuerdo de un sueño olvidado.

La mesa se ha vestido con un lugar vacío,
con las velas derretidas sobre mis ojos
donde se han bordado las lágrimas
que encoge la sonrisa sobre mi rostro.

Hay polvo sobre la pupila de los recuerdos,
caricias que se pierden en el viento
como una sirena sofocada en el lago de su soledad,
hundida en las cuerdas de un piano lastimero.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rdodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

02 February, 2010

Milagro


Es la muerte lo único que todos como seres humanos mantenemos seguro, no sabemos cual será el resultado o la respuesta a ella. Yo misma busqué esa respuesta, una que me costó un año de mi vida. Comprendí ante la ausencia que la vida se manifiesta en analogía a las notas de una melodía, donde el “milagro” no consiste en lograr eternizar la última nota de nuestro aliento, sino en el cierre de vuestra sinfonía donde el silencio eleva  una nueva composición conformada de los ecos de una vida pasada  aun latente en los vivos. Con ello hago la referencia a todo el cariño que dejamos sembrado en el corazón de los demás, formando sinfonías complementarias llenas de enseñanzas basadas en el amor.

Ese milagro que muchos hemos perseguido no es precisamente la cura mágica del ser amado, no es que la luz vuelva a sus ojos o que el ausente camine entre los vivos, ese milagro consiste en la esperanza de un reencuentro, incluso en la resignación. En aprender a vivir con el dolor de una pérdida. Afrontando nuestros miedos, angustias y frustraciones.

Al morir mi padre quise alargar su vida, no física pero si en pensamiento. Creí que aun me faltaba tanto por aprender de él que busqué cualquier cosa que me acercara un segundo más a su vida, entender su enseñanza, su corazón, su alma. Como si quisiera estirar una liga agotando todo aquello que necesitaba. Pedí una prórroga en la universidad, realicé unos trámites y me fui a América. Aún escucho a mi madre a mi partida, me dejó ir para conocer y aprender por mi misma que no todo siempre es sencillo, que se debe padecer para aprender a valorar.

En México, su país, aprendí de cada edificio donde podía ver reflejada su mirada. Fui a su universidad en busca del anuario. Localicé algunos de sus compañeros de escuela, sonrío, al entrevistarme con ellos fue como si me hablaran de alguien que acabara de tomar el tren y yo solo llegase unos segundos tarde a su encuentro. Al encuentro con su vida, con sus gustos; comiendo en los lugares donde solía hacerlo, caminando en las que fueron sus calles cotidianas, disfrutando de los escenarios que lo acompañaron muchos años de su vida.

Obtuve algunas fotografías aun en blanco y negro de él cuando era niño, conocí las tumbas de mis abuelos paternos. Sonrío, incluso pisé las aulas donde él tomó asignaturas. Era tan bello, me conformaba con solo eso, con perseguir lo que quedaba de él sobre la tierra, aquello que no conocía. Fue como leer la novela de su vida desconocida, donde cada descubrimiento se convirtió en un capítulo que me acercaba más a él. Podía verlo, escucharlo, olerlo. Recuerdos se forjaron en mi corazón, persiguiendo las vetas de su aliento.

Fueron 365 días de mi vida que dediqué a la búsqueda de un regalo, un milagro que me hiciera sentir su presencia. Lo logré, pero no en la concepción original. El dolor y la frustración me cegaron. Abandoné a mi familia, mi realidad, mi entorno para vivirlo a él, para respirar un instante de su vida. Dejé a mi madre y hermanos quienes sufrían como yo. Fui egoísta en buscar mi propia absolución olvidando el deseo de mi padre de manteneros siempre unidos entre nosotros en apoyo, en amor.

No me di cuenta que el milagro no consistía en buscar a mi padre más allá de sus antiguos amigos, estudios, fotografías, calles y recuerdos. Estaba en el lugar donde no consideré buscar, estaba en mi madre, en mis hermanos. Estaba en mi.

Clavel Rojo
©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados