11 March, 2010

" Cristales de tu ausencia acribillan mi voz, que se esparce en la noche por el glacial desierto desde mi alcoba. Yo quisiera ser ángel y soy loba. Yo quisiera ser luminosamente tuya y soy oscuramente mía." Gloria Fuertes

Indiferencia

Cuando a los ojos me observas
es a mis labios que acoge la tristeza,
porque cuentas en mis pestañas los años que os quedan,
susurrando a mi cuerpo nubladas caricias.


Por ello, callas a mis oídos para que no pueda veros,
ocultando con espuma frágil e ingenua
la angustia que corre entre en mis dedos,
por la indiferencia de vuestro aliento.


Por favor, no sulfures si miro al cielo,
solo trato de evitar que mis lágrimas corran por el estilográfico de vuestras manos,
sin pretender ser infantil al fastidiar el esferográfico de vuestra boca,
abrazada al violín apretando mis senos, prometo no importunaros.
Solo, mi vida, temo a vuestra ajada fotografía,
en ese letargo de inmortal abulia
donde os provoco ausencia a cualquier afecto,
condenada al exilio de una huella sin pie.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.


08 March, 2010

Una antigua vereda


Caminando envuelta en gabardina y bufanda, con la neblina dificultando mi paso. Me preguntaba por el mañana reflejado en el sonido de mis pies sobre aquella vieja vereda que nace en mi casa, a las afueras de la ciudad. Uno de mis espacios favoritos por no ser transitada, la mayoría apetece el automóvil para trasladarse, yo prefiero caminar.


Tal vez fue utilizada para ser andada en secreto por reyes o quizá fue el camino en tierra de piratas, escenarios de lisonja entre príncipes y damas de la corte, o bien el trayecto de una campesina al río. Cuántas historias podría contarme, cuántas vivencias.


En ella hay tanta tranquilidad que se puede escuchar respirar a los árboles y a los búhos por la noche hacerle el amor a las estrellas.
A veces si se observa con cuidado uno verá duendes contando galeones de oro, para después enterrarlos bajo los árboles, mientras que las hadas se diseñan vestidos de hojas secas de otoño. Se bañan con el sol y de la lluvia hacen té.
Algunas de ellas se casan con centauros, que con sus largas cabelleras hacen madejas de hilo para tejer escaleras a las nubes y crear de su amor un nido.


Sonrío, en ocasiones toco el violín para ellos, me escuchan y a veces bailan. Los árboles entonan canciones que hacen eco a mis notas. Parece tan mágico que quisiera mudarme y vivir ahí por siempre. Mi pensión sería la música. Viviría de fantasías donde mi alimento fuese la solfa de mis dedos.


Extiendo mis brazos para ser abrazada por la humedad que se perfuma a pino. Cómo me gusta. En esos momentos puedo deslindarme de cualquier cosa, incluso de mis propios recuerdos. No porque dejen de ser importantes, es solo la magia de aquel lugar, solo eso.

A mis pasos la imaginación se esfuma, llegando a los brazos de mi fraterno “Royal Lyceum” ya en la ciudad, quien me acomoda en mi realidad desde mi deslice por Cambridge.

- ¿Dónde has estado Alejandra?- me pregunta el dueño de la batuta quien aclimata a mi diapasón, señalando mi sitio a su lado en la orquesta.

Aquella noche el auditorio entre percusiones se perfumaba a pino con humedad de bosque en los oídos, cuando en los asientos brotaban helechos con olor a verde que susurraban secretos mientras que, los receptores, tejían con sus sentidos escaleras hacia las nubes.


Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.



02 March, 2010

"Evening Mood " (1882)

William-Adolphe Bouguereau



"Si pudiera ser una parte de Tí, elegiría ser tus lágrimas. Porque tus lágrimas son concebidas en tu corazón, nacen en tus ojos, viven en tus mejillas, y se mueren en tus labios."
(Mirada encerrada)

Enseñadme

Enseñadme a respirar bajo una misma gloria,
alcanzando el origen de mi binza,
donde los navíos hacen pañillo
colmando mis anhelos con los vuestros.

Enseñadme a vivir el loor de vuestra mano,
desvistiendo mis sentidos a punta de mis vellos,
con el aroma a vainilla de vuestros labios de hilo
que me desgaja como luna sin fárfara.

Enseñadme a concebir mi propia entelequia,
como lobo aullante sobre mi flanco.
desenvainando un mundo envuelto
orientando a mis manos hacia vuestro centro.

Enseñadme a tocaros sobre la piel una sinfonía ,
donde el miedo de inexperiencia se baña,
para ser vuestra presa incauta
quien en marea de terciopelo se eleva y dilata,
en el vaivén de vuestras pasiones mojadas.

Enseñadme a-mar vuestras costas de sal,
pulsando mi corazón con el vuelo de la gaviota,
enroscando mis nubes entre placeres,
silenciando mi ignorancia, con el gemido de vuestro cuerpo.

© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

25 February, 2010

Rubén


"Llenas mis sentidos, como una noche en el bosque, como las montañas en primavera, como un paseo bajo la lluvia, como una tormenta en el desierto, como un soñoliento oceáno azul, vos llenas mis sentidos, venid  y llénadme otra vez.
Ven y dejadme amaros, permitiros os ofrezca mi vida, ahogarme en vuestra sonrisa, morir en vuestros brazos reposando a vuestro lado y así estar siemre a vuestro lado..."
 'You fill up my senses' de John Denver

A Rubén con amor en su aniversario de nacimiento

Despierta mi amor, toma mi mano
y acompáñame en éste, vuestro amanecer juntos,
abrazando con caricias la ternura de un “te amo”
entre los besos de cisne, la arcilla de vuestros labios.

Delinea , amor, con vuestra pluma
el horizonte que conforma mi cuerpo,
apretujando colinas y valles, los acantilados de mis pasiones,
dilatando la nieve de mis ojos con el perfume de vuestras manos

Sos para mi, la sinfonía de mi deseo,
el plectro perenne de un beso,
donde entre calores fusionamos volcanes en erupción,
haciendo de mi Atlántida dirimir mi íntimo saber.

Llueve, llueve mi cabello del gozo de un sueño,
que sobre mi espalda conforma ríos de ilusiones,
cuando de vuestra voz, susurras mi nombre
es la oleada a consuelo quien diluye cualquier distancia.

Es por eso amor, que hoy con la pluma de mi boca
hago de ella la inspiración de vuestro nombre,
que, entre suspiros desabotonados,
mi música sofocada compone; Rubén.

© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

23 February, 2010


A mi hermano Óscar por su amor y dedicación durante sus 25 años, hoy cumplidos.

"¡Oh, corazón, no te quiebres de tanta felicidad!" Hermann Hesse




Mi sangre de Nebula

Sos mi nebula de inocencia,
quien eriza el sabor de mi pupila,
como un camino de libélulas,
entre efectos y reflejos os inspiras.

Vuestras manos de hidrógeno y helio,
calientan las mías de un tono ya muerto,
diluyendo vuestra sangre entre colores,
solventando entre espirales vuestros afectos.

Hoy es el día en que la materia hizo magia,
indagando la cosmología del vientre de vuestra madre,
preñada por un cometa que en gravedad obró ósmosis ,
resurgiendo de los calores, el embrague de vuestros ojos.

Abrázame como si fuera Mérope
encendiendo mi luz como si fuésemos uno
condensados por carne y sangre de hermanos,
que a luz ultravioleta ensordece vuestras manos.

Dime si hasta el colapso estaremos juntos,
en el anhelo de Orfeo y su lira ,
endulzando mis retinas de bellas melodías,
resucitándome de mi catábasis periódica.

Agradezco por el oxígeno que respiro,
porque de él, mi hermano, compartimos.
Soy feliz por teneros a mi lado, en este vuestro aniversario,
en que vuestro corazón, es nebulosa.

©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

21 February, 2010

Miedo

Ayer vuestros ojos azul turquesa me preguntaron por el pasado. Un pasado que aun no puede ser superado, y me temo no podrá serlo. Porque vivimos bajo la sombra de una pérdida latente e irremplazable que hace hueco en vuestra memoria exigua, misma que quisiera alimentar con detalles que yo misma puedo pasar por alto.

Mi hermana menor, de “él” solo tiene una caja de música; con una bailarina de cristal que danza sobre un espejo simulando al hielo. Esa bailarina, me dice, es ella. Es la imagen que vuestro padre cimentó en su corazón, en su anhelo, donde sus pensamientos permiten a la imaginación fantasear sobre lo que él veía en ella. Como una caricia que se mantiene viva en un objeto que necesita cuerda para funcionar.

Mi pequeña Isabelle, de los tres es la más fuerte e independiente. Siempre con disciplina vive y retoma su arte, con la idea fija que tiene de si misma. Sonrío, a mis 22 años le admiro, no solo por su mentalidad, también por la confianza que en ella desde pequeña se fomenta, no teme caerse y cuando sucumbe con habilidad se incorpora digna y majestuosa, aprendiendo para evitar caer por segunda vez.

Es por ello que, cuando en sus ojos las lágrimas asoman con angustia respirosu turba a no vivirnos un mañana, con obsesión de retener recuerdos que le den aliento, soporte.  Es cuando mi corazón mengua en desconsuelo por los pensamientos de una niña de 12 años, quien por la muerte se enerva. Resultando difícil cobijarla con promesas que no sé si pueda consumar.
Es lastimero preguntaros si mañana comerá la sopa de la abuela, caminará al paso del abuelo, observará a vuestra madre cepillar el cabello, jugará con Óscar o si escuchará mis dedos una vez más. Solo mi abrazo permito la consuele, aun estamos aquí Belle, sin expresar palabras que no existen. Solo el recuerdo lleno de esperanza por el mañana, viviendo el presente con el amor que se nos ha enseñado en el pasado.

© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

Kindle my heart

As the moon kindles the night,
as the wind kindles the fire,
as the rain fills every ocean
and the sun the earth;
so your heart will kindle my heart.

Take my heart, take my heart
kindle it with your heart
and my heart cannot be
kindled without you.
Your heart will kindle my heart
Kindle my heart by William Blake .


14 February, 2010

Hoy estoy triste


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante" Óscar Wilde

Hoy estoy triste, porque el tiempo gimotea
como Lacrymosa en un suspiro,
sin violín, piano o violoncello,
quien vaga entre mi hálito y percusión.

Hoy estoy triste, porque el sol no me cobija
y el agua no me baña o aclara la garganta,
que, con mirada perdida cabildea el grillete de mis miedos
con ausencia de una caricia, que solo el viento con repudio imita.

Hoy estoy triste, porque evoco el testimonio de un sueño,
uno nevado y quemado con aroma a incienso.
Como el cromo de un capullo taciturno,
donde la tierra lo alimenta con paradigmas inventados.

Hoy estoy triste, porque escucho el eco de mis pasos,
originando el requiem de un secreto,
quien calla y embelesa, para que al gritarlo
encontrase la sentencia de mi desahogo postrimero.

Hoy estoy triste, porque desentiendo mi significado,
sin encontrar las palabras que subrogan mi latido,
¿Es sana la apología de inmortalidad, quizá?
Prurito difumine incontinenti en años luz mis pensamientos.

©Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados