Miedo
Ayer vuestros ojos azul turquesa me preguntaron por el pasado. Un pasado que aun no puede ser superado, y me temo no podrá serlo. Porque vivimos bajo la sombra de una pérdida latente e irremplazable que hace hueco en vuestra memoria exigua, misma que quisiera alimentar con detalles que yo misma puedo pasar por alto.
Mi hermana menor, de “él” solo tiene una caja de música; con una bailarina de cristal que danza sobre un espejo simulando al hielo. Esa bailarina, me dice, es ella. Es la imagen que vuestro padre cimentó en su corazón, en su anhelo, donde sus pensamientos permiten a la imaginación fantasear sobre lo que él veía en ella. Como una caricia que se mantiene viva en un objeto que necesita cuerda para funcionar.
Mi pequeña Isabelle, de los tres es la más fuerte e independiente. Siempre con disciplina vive y retoma su arte, con la idea fija que tiene de si misma. Sonrío, a mis 22 años le admiro, no solo por su mentalidad, también por la confianza que en ella desde pequeña se fomenta, no teme caerse y cuando sucumbe con habilidad se incorpora digna y majestuosa, aprendiendo para evitar caer por segunda vez. Es por ello que, cuando en sus ojos las lágrimas asoman con angustia respirosu turba a no vivirnos un mañana, con obsesión de retener recuerdos que le den aliento, soporte. Es cuando mi corazón mengua en desconsuelo por los pensamientos de una niña de 12 años, quien por la muerte se enerva. Resultando difícil cobijarla con promesas que no sé si pueda consumar.
Es lastimero preguntaros si mañana comerá la sopa de la abuela, caminará al paso del abuelo, observará a vuestra madre cepillar el cabello, jugará con Óscar o si escuchará mis dedos una vez más. Solo mi abrazo permito la consuele, aun estamos aquí Belle, sin expresar palabras que no existen. Solo el recuerdo lleno de esperanza por el mañana, viviendo el presente con el amor que se nos ha enseñado en el pasado.
Es lastimero preguntaros si mañana comerá la sopa de la abuela, caminará al paso del abuelo, observará a vuestra madre cepillar el cabello, jugará con Óscar o si escuchará mis dedos una vez más. Solo mi abrazo permito la consuele, aun estamos aquí Belle, sin expresar palabras que no existen. Solo el recuerdo lleno de esperanza por el mañana, viviendo el presente con el amor que se nos ha enseñado en el pasado.
© Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados
Kindle my heart
As the moon kindles the night,
as the wind kindles the fire,
as the rain fills every ocean
and the sun the earth;
so your heart will kindle my heart.
Take my heart, take my heart
kindle it with your heart
and my heart cannot be
kindled without you.
Your heart will kindle my heart
Kindle my heart by William Blake .
Una exquisita muestra de tu sensibilidad y calidad artística. Es la falta de una de las partes esenciales de esa hermosa piedra fundamental lo que aumenta el cariño y la unión familiar. El amparo hacia la pequeña, la que pareció más débil, aparece en tu escrito de una manera estremecedora. Ten por seguro que vuestro padre se sentiría orgulloso de sus hijos, por su talento, inteligenica y fuerza para afrontar la vida. Ni el miedo ni la tristeza deben ser estorbo para que cumplan ustedes sus objetivos de seres nobles y buenos. Lo están logrando, adelante, Isabelle, Alejandra, Óscar.
ReplyDeleteBesos. Ruben.
No creas que es miedo, tal vez sea prudencia y un querer estar siempre protegiendo aunque no siempre se pueda o se consiga.
ReplyDeleteMi abrazo para ti y tus hermanos Yoko
es una mezcla de todo, pero, de todo lo que tienes de humano, de mujer y sobre todo... de hermana.
ReplyDeleteme ha gustado mucho.
un saludo