13 January, 2013

Laguna ojival


Si pudiese observar al mundo con tus ojos tan oscuros como la noche de mis días, si pudiese sentir lo que tu sientes cuando en el vacío te difuminas ante mis pupilas, si pudiera probar tu soledad y ser una parte de ti...
a Ulysses


Misteriosa es la laguna que se refleja en la luna,
mansa y  esquiva, dolosa y solitaria como tu mirada
que ahorca a la mía, desde la superficie de mis ansias. 

Es tu alma, que se diluye en la angostura de tu iris, 
sin retrovisor  no mira futuro en la línea de tus labios;
ahora mudos por la ósmosis de tus pensamientos,
sedientos  por el frío que cobijan el bordado  de los míos.

Amantes temblorosos de la vida, que dormida vive.
Y que, junto a nosotros observa los contornos de nuestra piel,
cuando amante mío intento mirarte y a mis ojos
eres la borrosa ausencia de tu  silueta. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados. 

27 December, 2012

Violín de cristal



Desnuda es mi alma, una esfera de cristal,
gélida en mi piel de enmohecida  madera.
Un espiro invernal que macera mis pasos
entre las colinas evaporadas de mi silueta. 

Vuela, mi espíritu, libre sobre la íntima alborada.
Como un suspiro escarchado con el viento.
Es esencia inherente a la hipoternia de mis labios,
fiebre que levita en una aurora boreal.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

10 December, 2012

Liverpool

No todos los días se cumplen 25 años.  No todos los días se cumplen mis deseos, quizá porque seré un tanto caprichosa para ser hija del universo. Sonrío. 

Más allá de la tarta de manzana de mi madre, la mirada breve de mi abuela, el abrazo tierno de mi abuelo y la alegría de mis hermanos… Quise volver a la ciudad donde fui aire, al puerto donde se fincó mi casa, cuando era niña y jugaba a ser adulta. 

Volver a sentir el viento fresco sobre mi rostro hasta enrojecer mis mejillas y recordar cuando mi padre me daba la mano y caminábamos todo el muelle, en la fría costa. Cuánto amor en esta fotografía.

Creo que es un agujero negro,  puntos suspensivos en mi pensamiento. ¿cómo imaginar en ese entonces mi ahora? ¿cómo imaginar tanto dolor? ¿días de fiebre hasta perderme en la locura? ¿días de blanca soledad entre la ciencia médica?… Esa niña, mi pasado ahora vuelve a modo de catarsis frente a mi, tan ajena al presente. 
Ella era hermosa, la eternidad le sonreía segura en los brazos de su papá.  Mi papá.

Todos los días vivía el amor de mis padres,  eran lo que Shakespeare relataba en sus obras. Yo así lo entendía. Yo lo disfrutaba. La intensidad con que mi madre lo miraba, cada detalle de él. Mientras que él hacia de ella su  inspiración, y de nosotros sus hijos la extensión de su infinito amor y gratitud. 

Puedo sentir su felicidad, me hace reír como una pequeña de nuevo cuando los miro danzar con las gaviotas en la costa, mi hermano y yo de puntas como si buscáramos ser tan altos para acariciar una nube y desentrañar los misterios del cielo.

Eso era para mi la felicidad, todo lo que sabía yo del mundo. 

Y hoy, a mis 25 años  con las manos vacías entre las olas observo sus pupilas, el horizonte lo refleja en ellas. Es él, mi presente. Él, quien tiene la mirada tan profunda como el sentimiento entre mis padres, tan complejo como los misterios del cielo. Es un poema de Shakespeare. 
Estoy acompañada, no estoy sola, él está junto mío observando mi pasado en el mar. Con los pies enterrados en la gélida arena, está sonriendo me sonríe.

Estoy tocando una nube, es tan húmeda y suave. Se deforma entre mis manos temblorosas.  Miro al cielo y entiendo sus misterios, como una partitura transparente a mis sentidos.  Entonces al cerrar mis ojos  en este amanecer de mi aniversario de nacimiento, es que puedo ver a mi padre, me está observando, me cuida, nos cuida. No nos ha olvidado.  Lo quiero abrazar, quiero escucharlo decir mi nombre, tocar su mano. El ambiente huele a él, a su amor cálido y puro. Qué hermoso regalo,  volverlo a ver en sus pupilas. 

Y escuchar de él decir, de mi presente…
-Felices 25 Pam- dijo Ulysses con la profundidad del océano en sus labios.

Clavel Rojo
Fotografía de Crosby Beach, muy cerca de Liverpool, UK.

03 December, 2012

Faetón


Dedicado a Óscar Bartolomé Poy, uno de mis secretos. Hoy en su aniversario de nacimiento.  

Yo no tengo muchos amigos, no me considero una persona popular entre la gente. Más bien soy reservada por no decir callada sin mucho que aportar.

Sin embargo hace unos años conocí a un hombre, un gran amigo. Su nombre es Faetón, fue así como se presentó. Su personalidad reservada, sutil y a la vez profunda lo envolvía en un ambiente de atractivo misterio. Siempre dejaba notar su exquisito paladar literario en cada palabra escrita, en cada poema recitado.

Faetón está enamorado de la eternidad, de la muerte y la nostalgia. Ha hecho inmortal a su inspiración, a su estrella en forma de faro sobre el vulnerable océano.  Es dueño de un sueño, de la concepción del amor perenne en su andar. Tan profundo que hace del universo un secreto y del árbol de la vida el palpitar de su corazón. Sara.

Él me recuerda a Beethoven, tan cauto e impredecible en su arte, delicado y brioso al mismo tiempo. Un enigma en los compases literarios. Uno de mis mentores en la lengua hispana.

Recuerdo nuestras conversaciones, él quería saber de mi y yo de él. Sin darnos cuenta nos encontramos interesantes. Él desde el faro, su estrella, me observaba y yo fuera del continente entre la neblina gustaba de conocerle.

Son muchos los días en que hemos guardado silencio, aún de puntillas en la costa se me dificulta verle. Pero lo recuerdo, su poesía sigue viva en esta isla cuando lo recito en un idioma que no todos pronuncian. Él, uno de mis secretos, uno de mis tesoros en la memoria.

Todos los días desde entonces leo su poesía, la desmenuzo como se acaricia un copo de nieve, una gota de vida desde la muerte, una fuente de vida perpetua

Clavel Rojo

No hace falta decir que la melodía elegida, es a mi parecer su retrato musical más fehaciente para mi, es así como lo veo/escucho/leo.

25 November, 2012

Salvaje Espíritu


Yo que siempre he sido salvaje...


Salvaje dicotomía es mi espíritu cautivo,
es un furor en la mejilla de un beso, el tuyo.
Dime, si el oleaje de una mirada inquieta, la mía,
embiste a la turbulencia de tu pecho.


Indomable es la necesidad de poseerte,
el ansioso dobladillo de mi frente al verte.
Una rabia reprimida en los modales de etiqueta
y fugitiva en las huellas cuando la piel recorren.

Paraíso es la imaginación, la mía.
Cuando desvisto a tu cuerpo frente al mío,
a la distancia de los suspiros evaporados,
sin tocarte o respirarte, tan sólo mirarte.


Feroz instinto, aullido óptico y hambriento.
Luna que altera las mareas apasionadas,
provocativa ilusión en mi tesón por amarte
y hacer de la noche, un espíritu salvaje.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

19 November, 2012

El último viaje de Woody





Woody siempre ha tenido un temperamento difícil, a su llegada a casa él y yo tuvimos algunos roces. Yo celosa de mi intimidad y él, con cierto aire de presunción, invadía el espacio personal de todos en casa. No obstante con el tiempo, su perseverancia consiguió un espacio en mi mundo para él, incluso en mis rincones más preciados de nuestro hogar.

Siempre puntual, no he conocido a nadie tan disciplinado. Por darles un ejemplo despertaba siempre en punto de las 8 de la mañana, gustaba de mirar el amanecer en el ventanal del descanso en la escalera principal. Desayunar con la familia a las 9, ya aseado con su porte matinal que insinuaba su real descendencia.

Así es Woody, con aire elegante y despreocupado,. Asistía al té a las 17hrs junto con mis abuelos, conversaba de política con mi abuelo y vigilaba el fino bordado de mi abuela. Usualmente presente en mis ensayos en el estudio, cuando no prolongaba su juego de pocker con los duendes del bosque.

Recuerdo que alguna vez caminó junto a mi hasta el lago, creí que asustaría al ver a Nessie salir de entre las aguas, pero no fue así. Se mantuvo frívolo y retador al viento congelado.

Fue su espíritu aventurero, quien lo llevó a conocer espacios nunca imaginados por nosotros en casa, él quizá sea el único quien realmente haya vivido la magia y misterio que desprenden estas viejas paredes . Secretos que en él quedaran.
Sólo el me ha visto llorar como nadie más, no importaba dónde me ocultara, siempre me encontraba. Se aprendió mi aroma de memoria. Le gustaba enterrar su nariz en mi cabello y respirar sobre mi cuello. Parecía tan frágil y a su vez, voraz en un instante.

Ayer Woody partió de casa, sus juguetes, cobija, utensilios, baraja de pocker, algunas fotografías fueron empacadas junto con nuestra despedida. Ha tomado un avión con destino a Moscú, se ha ido y no creo regrese. Un gato británico ha partido de su hogar a un país distante, a un idioma desconocido.

Para él no hay fronteras, porque siempre enamorado ha sido de Belle, mi hermana, quien lo recibió con júbilo y lágrimas. Porque ahora se harán compañía hasta el final de sus días.

Clavel Rojo

Sonrío, en la imagen felices mi hermana Belle y Woody

15 November, 2012

Mirarte a ti


Sus ojos son el universo, procesos matemáticos de física cuántica es su pensamiento, un libro abierto y deshojado de pasión.

Mirarte a ti, es como atisbar el deseo, 
la flor de mi retina labial.
Un muelle desértico a tus besos,
orilla sedienta y empolvada con arena. 

Mirarte a ti, es ver a la distancia tu piel
de neblina vaporosa y húmeda.
Remanso del solsticio otoñal en alborada, 
una perla de espuma, atragantada. 

Mirarte a ti, alineado a mi lengua nube, 
una pasión enmohecida y  masturbada
se columpia en las olas sin aliento,
es la imaginación de mi boca a puerto. 

Mirarte a ti, es recordar aquel beso 
que espera aún, por arribar a mi costa.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.