Desnuda es mi alma, una esfera de cristal,
gélida en mi piel de enmohecida madera.
Un espiro invernal que macera mis pasos
entre las colinas evaporadas de mi silueta.
Vuela, mi espíritu, libre sobre la íntima alborada.
Como un suspiro escarchado con el viento.
Es esencia inherente a la hipoternia de mis labios,
fiebre que levita en una aurora boreal.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
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