10 December, 2012

Liverpool

No todos los días se cumplen 25 años.  No todos los días se cumplen mis deseos, quizá porque seré un tanto caprichosa para ser hija del universo. Sonrío. 

Más allá de la tarta de manzana de mi madre, la mirada breve de mi abuela, el abrazo tierno de mi abuelo y la alegría de mis hermanos… Quise volver a la ciudad donde fui aire, al puerto donde se fincó mi casa, cuando era niña y jugaba a ser adulta. 

Volver a sentir el viento fresco sobre mi rostro hasta enrojecer mis mejillas y recordar cuando mi padre me daba la mano y caminábamos todo el muelle, en la fría costa. Cuánto amor en esta fotografía.

Creo que es un agujero negro,  puntos suspensivos en mi pensamiento. ¿cómo imaginar en ese entonces mi ahora? ¿cómo imaginar tanto dolor? ¿días de fiebre hasta perderme en la locura? ¿días de blanca soledad entre la ciencia médica?… Esa niña, mi pasado ahora vuelve a modo de catarsis frente a mi, tan ajena al presente. 
Ella era hermosa, la eternidad le sonreía segura en los brazos de su papá.  Mi papá.

Todos los días vivía el amor de mis padres,  eran lo que Shakespeare relataba en sus obras. Yo así lo entendía. Yo lo disfrutaba. La intensidad con que mi madre lo miraba, cada detalle de él. Mientras que él hacia de ella su  inspiración, y de nosotros sus hijos la extensión de su infinito amor y gratitud. 

Puedo sentir su felicidad, me hace reír como una pequeña de nuevo cuando los miro danzar con las gaviotas en la costa, mi hermano y yo de puntas como si buscáramos ser tan altos para acariciar una nube y desentrañar los misterios del cielo.

Eso era para mi la felicidad, todo lo que sabía yo del mundo. 

Y hoy, a mis 25 años  con las manos vacías entre las olas observo sus pupilas, el horizonte lo refleja en ellas. Es él, mi presente. Él, quien tiene la mirada tan profunda como el sentimiento entre mis padres, tan complejo como los misterios del cielo. Es un poema de Shakespeare. 
Estoy acompañada, no estoy sola, él está junto mío observando mi pasado en el mar. Con los pies enterrados en la gélida arena, está sonriendo me sonríe.

Estoy tocando una nube, es tan húmeda y suave. Se deforma entre mis manos temblorosas.  Miro al cielo y entiendo sus misterios, como una partitura transparente a mis sentidos.  Entonces al cerrar mis ojos  en este amanecer de mi aniversario de nacimiento, es que puedo ver a mi padre, me está observando, me cuida, nos cuida. No nos ha olvidado.  Lo quiero abrazar, quiero escucharlo decir mi nombre, tocar su mano. El ambiente huele a él, a su amor cálido y puro. Qué hermoso regalo,  volverlo a ver en sus pupilas. 

Y escuchar de él decir, de mi presente…
-Felices 25 Pam- dijo Ulysses con la profundidad del océano en sus labios.

Clavel Rojo
Fotografía de Crosby Beach, muy cerca de Liverpool, UK.

2 comments:

  1. ¡¡FELICIDADES...!!
    Me alegro por esos 25 años llenos de magia y vida,amiga.
    Mi abrazo inmenso y feliz día.
    Que cumplas muchos Yoko.
    M.Jesús

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  2. Felicidades Alejandra.
    Seguro que tu padre está muy orgulloso de ti. Tú lo sabes, lo sientes...

    Besos amiga.

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