19 November, 2012

El último viaje de Woody





Woody siempre ha tenido un temperamento difícil, a su llegada a casa él y yo tuvimos algunos roces. Yo celosa de mi intimidad y él, con cierto aire de presunción, invadía el espacio personal de todos en casa. No obstante con el tiempo, su perseverancia consiguió un espacio en mi mundo para él, incluso en mis rincones más preciados de nuestro hogar.

Siempre puntual, no he conocido a nadie tan disciplinado. Por darles un ejemplo despertaba siempre en punto de las 8 de la mañana, gustaba de mirar el amanecer en el ventanal del descanso en la escalera principal. Desayunar con la familia a las 9, ya aseado con su porte matinal que insinuaba su real descendencia.

Así es Woody, con aire elegante y despreocupado,. Asistía al té a las 17hrs junto con mis abuelos, conversaba de política con mi abuelo y vigilaba el fino bordado de mi abuela. Usualmente presente en mis ensayos en el estudio, cuando no prolongaba su juego de pocker con los duendes del bosque.

Recuerdo que alguna vez caminó junto a mi hasta el lago, creí que asustaría al ver a Nessie salir de entre las aguas, pero no fue así. Se mantuvo frívolo y retador al viento congelado.

Fue su espíritu aventurero, quien lo llevó a conocer espacios nunca imaginados por nosotros en casa, él quizá sea el único quien realmente haya vivido la magia y misterio que desprenden estas viejas paredes . Secretos que en él quedaran.
Sólo el me ha visto llorar como nadie más, no importaba dónde me ocultara, siempre me encontraba. Se aprendió mi aroma de memoria. Le gustaba enterrar su nariz en mi cabello y respirar sobre mi cuello. Parecía tan frágil y a su vez, voraz en un instante.

Ayer Woody partió de casa, sus juguetes, cobija, utensilios, baraja de pocker, algunas fotografías fueron empacadas junto con nuestra despedida. Ha tomado un avión con destino a Moscú, se ha ido y no creo regrese. Un gato británico ha partido de su hogar a un país distante, a un idioma desconocido.

Para él no hay fronteras, porque siempre enamorado ha sido de Belle, mi hermana, quien lo recibió con júbilo y lágrimas. Porque ahora se harán compañía hasta el final de sus días.

Clavel Rojo

Sonrío, en la imagen felices mi hermana Belle y Woody

15 November, 2012

Mirarte a ti


Sus ojos son el universo, procesos matemáticos de física cuántica es su pensamiento, un libro abierto y deshojado de pasión.

Mirarte a ti, es como atisbar el deseo, 
la flor de mi retina labial.
Un muelle desértico a tus besos,
orilla sedienta y empolvada con arena. 

Mirarte a ti, es ver a la distancia tu piel
de neblina vaporosa y húmeda.
Remanso del solsticio otoñal en alborada, 
una perla de espuma, atragantada. 

Mirarte a ti, alineado a mi lengua nube, 
una pasión enmohecida y  masturbada
se columpia en las olas sin aliento,
es la imaginación de mi boca a puerto. 

Mirarte a ti, es recordar aquel beso 
que espera aún, por arribar a mi costa.

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados. 

09 November, 2012

A puerta cerrada


Quienes conviven conmigo saben que es el estudio de música el espacio más apropiado por mi persona en casa. Cuando trabajo a puerta cerrada en él, y el violín se desbarata de cansancio, detalle que delata mi mal humor. 
Sólo él me observa y a pesar de mi silencio hostigante, rebelde y áfona tiranía, aun es capaz de mirarme con amor dilatado en sus pupilas. 



Cuando el pentagrama da percusión al fuego, 
una hilera de luciérnagas revolotean
algunas mueren sobre mi pecho
asfixiadas  por el dióxido de inquina.

Existe el temblor oscilante en las cuerdas, 
la rabieta del compás en mis tonos, 
negras y blancas mis dilaciones, 
furia enardecida en luz opaca. 

Un genio desbordado, 
cruel silencio de mis labios muertos, 
afónico corazón, dolor impotente, 
Es el ritmo de mi angustia tirana. 

Cuando al volver mi diapasón 
tu cuarteto “retinal” se clava en la octava mía. 
Es un embate a mi mortecino corazón, 
la hoguera transmuta y el violín descansa. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

27 October, 2012

Sol



Alguna vez ha considerado la posibilidad de una vida pasada, antes del ahora. 
Sonrío, yo lo recuerdo a él.


Sol, estrella cálida de mi oscuridad, 
matiz de un universo, un óvulo en invierno. 
Me deshojaste en la inmortalidad de mis pensamientos, 
para volver tu mirada color desierto. 

Del mundo hiciste un sueño, 
un árido océano reflejado a tu pupila. 
Fiebre, yo sufría en tus brazos, 
moldearon  mi piel de cristal cortado. 

Fue, amado Sol…

Cuando al despertar, en un nublado horizonte, 
mis lágrimas entumecieron, fueron escarcha. 
Agonía caucásica en mi vientre, agua con sed,
que con mi sangre quedó congelada. 

¿Cuántos desiertos han muerto desde entonces? 
El tiempo ha envejecido a mi lado, 
eternos han sido mis pasos, así como
el parpadeo de tus labios. 

Eres Sol y yo amado mío; un trozo de invierno. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados

22 October, 2012

The piano was you



Returning from college, craved a little romp on the grass, breathing in the green forest. Not believing that the unexpected happen that day. In the immortal silence of the forest, I could hear my piano singing, no one but I played that instrument. Who dared?

White was the foam on percussion,
a swing of soft contrasts.
Was your skin caressed my tracks,
the steam of my silence.

A touch of orchid on me,
the kiss of a chord thirsty.
Bold, reckless dreamer,
a natural touch our lives.

Thus, that the piano was born,
born foam in his hands
and I with him in the beating of your heart
on the passion of its ocean.


Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados. 

19 October, 2012

Ulysses




...Always a hero comes home...

Al desliz del borde de su sonrisa
elocuente y triste, diáfana y ausente.
Son sus manos el escondite tras los acordes, 
cuando su corazón calla al latido de silencio.

Ha sobrevivido entregado a sus pasiones, 
como la plegaria vacía de un suspiro. 
Son mis ojos, que no pierden detalle sobre él
tan aburrido y actuado. 

Mis pensamientos han quedado cautivos, 
entrecortados en el pentagrama de sus pasos.

¿Cómo conversar con el miedo que  inspira?
Si de la incertidumbre ha hecho mi reflejo,
con el espejo incrustado en sus retinas cuando me mira.

Su voz emerge como una nota en mutis, 
una afonía del palpitar de mis sentidos, 
cuando de Ulysses escucho mi nombre, el único,
que al igual que mi padre solía nombrarme. 

Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.

Hola amigo lector

Hace muchos amaneceres que no volvía a este, mi espacio. No quería volver hasta tener algo significativo que escribir en él. Hoy quise volver a mi hogar, con Ulysses. Vecino de mis pensamientos, tan solitario como la pluma que sostiene mi mano. Un músico que ha vuelto a su hogar, os presento a Ulysses.

20 April, 2012

Un momento en el tiempo y espacio



Hay días, cuando el agua escasea y los amaneceres se opacan, que llamo a mi soledad por su nombre. No es que sea una conocida reciente, más bien desde niña aprendí a jugar con ella. Siempre solitaria, el silencio me ayuda, me acompaña.

No he sido de muchos amigos, me temo que suelo distanciar a las personas. No con intensión, quizá mi amiga soledad termina por ahuyentarlos. Diría mi hermano; “siempre oculta en las mazmorras de un sueño” para él, una vida desperdiciada, la mía.
Siempre en casa, fúnebre hogar en la eterna espera por el fantasma de mi padre, quizá vagabundo por el jardín o vuelto por uno de sus viejos puros cubanos. Así suceden los minutos en horas, los días de música que asegure su retorno a casa. El prometió, me lo prometió.

Momentos así, cuando busco en el paño de la ventana un rostro. Las lágrimas perforan el eco de la tristeza, de apariencia joven y añeja de corazón, tanto como los árboles que ocultan mi casa en el bosque y las leyendas que en él se susurran.
Hoy mi familia ha huido de todo ello, su historia, sus memorias. Han emprendido el viaje más allá de la neblina que engalana a la alborada. Y yo, que siempre vuelvo sobre mis pasos, al lago que besa las rocas donde Nessie reposa, al viento de Gaita, olor a pino y al árbol, -mi árbol-, donde mi padre yace dormido.

Cuando se pregunte quién soy, quién fue él. Qué es la soledad. Os aseguro, es sólo un momento en el tiempo y espacio. Un clavel rojo.




Clavel Rojo