Woody siempre ha tenido un temperamento difícil, a su llegada a casa él y yo tuvimos algunos roces. Yo celosa de mi intimidad y él, con cierto aire de presunción, invadía el espacio personal de todos en casa. No obstante con el tiempo, su perseverancia consiguió un espacio en mi mundo para él, incluso en mis rincones más preciados de nuestro hogar.
Siempre puntual, no he conocido a nadie tan disciplinado. Por darles un ejemplo despertaba siempre en punto de las 8 de la mañana, gustaba de mirar el amanecer en el ventanal del descanso en la escalera principal. Desayunar con la familia a las 9, ya aseado con su porte matinal que insinuaba su real descendencia.
Así es Woody, con aire elegante y despreocupado,. Asistía al té a las 17hrs junto con mis abuelos, conversaba de política con mi abuelo y vigilaba el fino bordado de mi abuela. Usualmente presente en mis ensayos en el estudio, cuando no prolongaba su juego de pocker con los duendes del bosque.
Recuerdo que alguna vez caminó junto a mi hasta el lago, creí que asustaría al ver a Nessie salir de entre las aguas, pero no fue así. Se mantuvo frívolo y retador al viento congelado.
Fue su espíritu aventurero, quien lo llevó a conocer espacios nunca imaginados por nosotros en casa, él quizá sea el único quien realmente haya vivido la magia y misterio que desprenden estas viejas paredes . Secretos que en él quedaran.
Sólo el me ha visto llorar como nadie más, no importaba dónde me ocultara, siempre me encontraba. Se aprendió mi aroma de memoria. Le gustaba enterrar su nariz en mi cabello y respirar sobre mi cuello. Parecía tan frágil y a su vez, voraz en un instante.
Para él no hay fronteras, porque siempre enamorado ha sido de Belle, mi hermana, quien lo recibió con júbilo y lágrimas. Porque ahora se harán compañía hasta el final de sus días.
Clavel Rojo
Sonrío, en la imagen felices mi hermana Belle y Woody


