"De mi infancia es un mundo de lágrima que se convierte en sonrisa en el más leve roce de un recuerdo." APRE Niñas de mármol y hálito
Había una vez un par de niñas,
una era de mármol y la otra de halito,
jugaban a ser bellas, haciendo del mundo una estrella,
con ojos de cornamenta, pícaras fresas.
Ellas se disfrazaban de cometas,
con vestidos de nube y zapatillas de agua,
bailando sobre arcoíris de seda,
con música sabor a azúcar.
Corrían por colinas de Muffins,
entre drupas y avellanas,
donde las orugas de chocolate sobre las flores descansan,
hasta convertirse en mariposas de jalea sabor frambuesa.
Nessie divertía peinando sus cabellos,
unos eran de plata y los otros de madera,
que al trenzarlos formaban inviernos
que sujetaba con libélulas de menta.
Qué pequeñas e indefensas,
era su universo tan amplio como su ingenio,
haciendo del sol una pelota
y de la luna un foco en noches oscuras.
¿Cómo extraña el recuerdo a esas niñas?
Hoy que sobre sílice se esculpió una "escultura en movimiento"
y del viento se auscultó una melodía.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
Creo que los recuerdos de la infancia sonm siempre los más esplendorosos y bellos, caigo siempre en la nostalgia cuando acercan sus instantáneas a mi mente. Un fuerte abrazo.
ReplyDeleteNarras episodios de la infancia con la magia de los cuentos. Tu blog tiene algo de álbum de fotos. Me han hecho sonreír esas horquillas como "libélulas de menta". No podía faltar tu amigo Nessie. La imaginación de los niños es desbordante. Lástima que al crecer perdamos gran parte de esa fantasía.
ReplyDeleteUn abrazo, Alejandra.