Una milla de cielo

Fuimos niños como también amigos. Los años han transcurrido, y hoy al mirar su rostro me pregunto si recordará a la pequeña castaña de su infancia.
Esta melodía me gusta tanto, el sentimiento suyo lo hago mío.
Son sus ojos un par de tuercas oxidadas,
sumergidos en un yermo helero
que al mirarme son vacío, como el reflejo al piano.
Así es él, Príncipe de tierra enmohecida
por el sollozo del tiempo en la piel desvaída,
pincelada acuñada en la pupila de mi oído.
Serás tinta en la historia, una huella en mi sueño,
porque el mundo ignora,
que a una milla de cielo, fuimos enamorados.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.
sumergidos en un yermo helero
que al mirarme son vacío, como el reflejo al piano.
Así es él, Príncipe de tierra enmohecida
por el sollozo del tiempo en la piel desvaída,
pincelada acuñada en la pupila de mi oído.
Serás tinta en la historia, una huella en mi sueño,
porque el mundo ignora,
que a una milla de cielo, fuimos enamorados.
Clavel Rojo
Alejandra P. Rodríguez Espinosa. Todos los derechos reservados.